Hoy quiero hacer una pequeña parada en el tercio de San Juan. Un tercio que está de actualidad, y no precisamente por capítulos agradables.
Antes de entrar en materia con el tercio de San Juan en particular, quiero comentar algo a nivel colectivo, y explicar para muchos que son los tercios de la Cofradía de Dolores y en que momento de la historia reciente aparecen y comienzan a coger fuerza y porque. Seguramente los más jóvenes del lugar, y los cofrades de menor antigüedad, no saben como nacieron y con que fin, y llegados a este punto, creo que es menester explicarlo.
Siempre he sido de los que no le gustó la utilización del término tercios, a los cofrades pertenecientes a la advocación de una imagen concreta. Hay "tercios" que en su día fueron Cofradías independientes de la de Dolores, y otros "tercios" que son de nueva creación y que en ningún momento han alcanzado tal distinción. En todo caso, esa mal llamada denominación ha ido ganando terreno con los años y así se ha quedado. A mi, sin ir al fondo, me crispa especialmente los nervios que a los cofrades del Cristo de la Misericordia y de la Virgen de Dolores, les llamen tercios. No lo son, son Cofradías. Cofradías fusionadas. Y hay más... Pero bueno, sigámosles mal llamando tercios.
Hace unos cuantos años, en los tiempos de Tito Casares e incluso en los principios de Juanjo Castro, no existían los tercios de portadores. Básicamente porque a nivel numérico no hacía falta. Otra historia era a nivel técnico. Antiguamente, en los tiempos que os comentamos y antes (más o menos), llegabas una hora antes de la procesión, se abrían las puertas del antiguo hospicio, y todo el mundo entraba a la carrera para coger un sitio en el trono y banzo que quería. Todos menos en los importantes. El Cristo de la Misericordia y sobre todo, la Virgen de Dolores, que ya tenían unas dotaciones más o menos fijas con portadores veteranos, al ser las Titulares de la Hermandad. Antiguamente nadie portaba al Cristo y a la Virgen sin un rodaje previo en otros pasos y hasta no adquirir cierta antigüedad. Y la verdad, que viéndolos en la actualidad tenía su lógica y si se siguiera con ello mejor nos iría.
Con el paso de los años se crearon los famosos tercios de portadores y empezó a denominarse con más fuerza a los tercios de capuchones como tales. En un momento dado, ya a principios del mandato de Juanjo Castro este estimó oportuno organizar a los portadores en tercios de portadores para una mayor organización y para una mejor forma de llevar los pasos. Para mí tuvo su parte buena, pero también su parte menos buena.
La parte buena es que te asegurabas siempre gente para los tronos, pero lo malo es que te estabas condenando a ir perdiendo portadores con el paso del tiempo. Había más portadores que sitios para portar, excepto el Jueves Santo, y en los años posteriores, al estar todo tan organizado en tercios de portadores, hubo gente que se acabó marchando por falta de sitio y otros ya no lo intentaron por el mismo motivo. Y digo que no fue buena idea, pues hemos estado algunos años con escasez de portadores por haber convertido los tercios de portadores en cotos privados. Nunca se quedó ningún trono sin salir, pero sí en muchas ocasiones hemos visto tronos "pelados" de gente, y a pesar de ello, no concedían altas en los mismos.
Llegamos a la segunda parte. Hasta el momento todos los tercios, tanto de portadores como de filas, actuaban a las órdenes de la Cofradía. No se había instaurado aún la famosa moda de los locales para cambiarse en Semana Santa. Además la órdenes y comunicados de la Cofradía se daban a nivel general y no por medio de organizadores ni de terceros. Eran en general y para todos igual. Toda la vida de Dios, todo el mundo salía en procesión y nadie tenía problemas para cambiarse, al igual que en todas las ciudades de España. La gente venía vestida de casa, lo cual ayudaba a dar ambiente por las calles... Ahora en Ferrol parece que sino tenemos un local para cambiarnos tenemos un problema de "Estado".
En un momento dado del mandato de Juanjo Castro, que para mi en ese momento fue "pan para hoy y hambre para mañana", como ha quedado más que demostrado a lo largo de los últimos años, empezó a ceder cierto poder a los tercios y permitió que primero unos y después otros que los siguieron, entraran en la moda de los dichosos locales de los tercios, que insisto, para mi fue la peor herencia de su mandato, y lo que realmente empezó a dividir a la Cofradía años posteriores a su marcha, hasta derivar en los múltiples problemas de orden social que hay en los tercios en los últimos años. Luego se empezó a delegar en mayordomos y organizadores las órdenes de la Cofradía y las diversas informaciones, y con ese cometido, alguno de ellos, junto a la tan "amada" insignia, se empezó a sentir más que los demás, como jefe, y ahora tenemos lo que nos merecemos, que algunos de los que portan esa insignia y tocan ese martillo, se creen los reyes del mambo y por encima del bien y del mal.
El tema es que Juanjo Castro sabía manejarlos. Y los usó para revertir estos en su beneficio. Sabía que dándoles una porción del pastel en cuanto a autoridad y en cuanto a cierto poder de decisión, los iba a tener comiendo de la mano para cuando fuera necesario. Tal cual. Así fue. Es decir, en las elecciones, con este sistema siempre las ganó de calle. También los convenció y los implicó para que fueran parte activa para ayudar a recaudar e involucrarse de lleno para poder comprar así patrimonio para la Cofradía (tronos, imágenes, hábitos...). Desde la Cofradía proponían, elegían, y el resto ayudaban a recaudar. Con él funcionó, porque se hacía lo mismo que hoy en día, pero los cofrades eran los que ayudaban a recaudar sin más preámbulo. Y ese fue el único motivo del nacimiento de los famosos tercios de Dolores. Claro que el señor Juanjo Castro sabía mantener a la marabunta porque sabía de Semana Santa y de la Cofradía de Dolores y su historia, más que nadie, que es precisamente todo lo que les ha faltado a los que le precedieron en el cargo. Además Castro tenía carácter y don de mando para lidiar con el personal y sabía manejar a las masas como nadie. Los predecesores nunca supieron más que él y nunca supieron mantener a la marabunta.
Que pasa ahora, que el monstruo de los tercios creció, creció desbocado y sin control de ningún tipo, y no solo se creen que manejan la Cofradía, sino que la manejan. Si antes el presidente y su junta decidían todo (como debe ser) y los demás ayudaban a recaudar, pues ahora parece que son los tercios o ciertas personas que gobiernan los tercios, sin que la Cofradía tome ni sepa tomar el mando. Y ese es el verdadero cáncer de la Cofradía de Dolores desde que salió por la puerta el señor Juanjo Castro. Y a los hechos me remito. Es cierto que él también tenía una mínima oposición, pero siempre ganaba y tenía totalmente controlada a la plebe. "Tocaba" la corneta y acudía media Cofradía a los actos de la Cofradía, etc. Los que le precedieron nunca han tenido ese poder de convocatoria.
Precisamente por este motivo, cuando él se marchó, empezaron casi de forma instantánea los problemas y fue cuando dije la famosa frase: "Esto no tiene solución". Que tanta gente me lleva dando la razón ya desde hace un montón de años. Porque los años pasan y Dolores sigue enfrascada en esa desunión que no tiene fin. Desde 2008 no ha parado de tener problemas Dolores. Cesaron mínimamente en el mandato de Paco Balseiro, que también la supo llevar muy bien, también con sus cosas, pero por lo demás todo han sido problemas. Y sigo diciéndolo. "Esto no tiene solución". Y os lo aseguro amigos de Dolores. Aunque no tengáis algunos la capacidad de verlo ni de percibirlo. Igual ni siquiera los que están dentro lo alcanzan a ver. La Cofradía está "intervenida" por el Obispado, y se está preparando para un Comisariado, que como os dije el otro día, ya está haciéndose sitio desde dentro, colocado a dedo por su "amiguito" Cándido, incluso en las actividades cofrades. Si no lo queréis ver, daros tiempo y veréis. Lo jodido que es también un persona que no tiene ni pajolera idea de la Cofradía... Pero nada nuevo en el horizonte en los últimos años.
Y sigo diciendo lo mismo. Mientras la Cofradía no de un golpe encima de la mesa, y acabe con la división, no hay nada que hacer. Y una de las claves maestras para acabar con la división, es acabar con la "independencia" de los tercios. Mientras los tercios vayan por libre, diciendo lo que se debe hacer, comprar y demás, poco o nada tiene que hacer la Cofradía. Ese es el verdadero cáncer que está matando a la Cofradía. Porque a la gente les das una porción o un brazo, y lo quieren entero. A la gente le das una insignia y ya se creen los dueños. No amigos, no. Os lo dice alguien que vivió Dolores desde niño. Mientras no llegue un presidente y una Junta a la Cofradía y den un golpe de autoridad sin importarles las consecuencias, no hay nada que hacer. La Cofradía tiene que ser una, y el mando lo tiene que coger el presidente y su Junta de Gobierno. Ni tercios, ni mayordomos, ni organizadores, ni el vestidor, ni los amigos de la curia... Mientras la gente vaya por libre, mientras la gente diga lo que hay que comprar, mientras un tercio o alguien ajeno a una Junta vaya a negociar con un imaginero la compra de una imagen y el pago de la misma, y no la propia Cofradía, no hay nada que hacer. Mirarlo como queráis, pero así estáis muertos muy pronto. Esta desunión ya no se sostiene más.
Y todo esto que estoy contando define perfectamente los problemas que tiene San Juan. Siempre ha sido un tercio ejemplar y que siempre fue un paso por delante de los demás. Durante muchos años los demás tercios, incluso de otras Cofradías, copiaban a los de San Juan. Pero los problemas de ego, el querer mandar siempre, el querer imponerse, el no saber estar..., acaba con todo.
Cuando uno está en una asociación o entidad similar, tiene que entender que está en un lugar que es de todos. De todos los asociados. Precisamente en las entidades, asociaciones y demás, en los Estatutos permiten como mucho a un presidente estar dos mandatos. Por qué? pues básicamente para que corra el aire, para que todo el mundo participe, para que nadie se apoltrone, y sobre todo, para que nadie se crea que el "muñeco" o el "juguete" es suyo.
Y eso, querido Alberto, es lo que te está pasando en el trono de San Juan, al igual que a otros como tú en la Cofradía. Te conozco desde niño, pues hemos estado juntos muchas noches de corralón. Desde bien joven comenzaste a ser mayordomo de San Juan. Tuviste esa suerte. Pero también te digo, como en otros ámbitos de la vida, hay que saber irse. Hay que saber echarse a un lado y dar paso a otras personas, a la gente joven o a quien sea. Que llegue con nuevas ideas y con nuevos impulsos. Aún no sabiendo quien tiene o no la razón en vuestra disputa (desgraciadamente tendrá que ser un Juez quien lo diga), no puedes pensar que por llevar más años en la Cofradía y como mayordomo, que el "juguete" es tuyo. Hay que saber marcharse a tiempo. E insisto, no sé de que va el tema, pero cuando hay división en el trono, por pequeña que sea, ya es suficiente para poner punto y final, o para someterse a una votación para saber en que punto se está. Y sé, porque hemos tenido muchos amigos en común, que muchas cosas no hiciste bien, deberías reflexionar, te lo digo de corazón. Deberías reflexionar porque te has dejado a tantos amigos en el camino por culpa del trono y de la Cofradía. Piensa en ello. ¿Crees que ha valido la pena? Y otra cosa te diré, al margen del trono, lo que te digo es lo que pienso. Si no estás en la Junta no opines, no digas nada. Mejor quédate callado. Tu labor no es gobernar, porque no estás en la Junta. Si quieres estar en la Junta que te metan, pero no es elegante no estar y querer mandar, exigir y dirigir como si estuvieras en ella. Tú y alguno mas. Mas que nada porque luego los palos y los malos rollos de lo que algunos desde fuera queréis imponer, se los llevan otros, y para ello es mejor estar, dar la cara y ser responsable directo de los actos y del desacuerdo de terceros, y no pasar la patata caliente al de al lado.
Queridos amigos de Dolores. Como desde ya no tome el mando quien lo tenga que tomar, y sigan mandando todos a la vez como si fueran trece cofradías diferentes, en una. Vamos, vais directos al fracaso.
Después de tantos años de errores, de desgobierno, de disputas, de división, de malos rollos... de verdad ¿nadie es capaz de ver que este modelo de Cofradía no funciona? ¿Nadie es capaz de ver que la Cofradía tal y como está diseñada y como la han convertido no tiene futuro? De verdad... ¿Nadie es capaz de verlo? ¿No es mejor caminar todos juntos a una y no cada uno preocupándose solo de su propio mal llamado tercio? No será mejor dar tres pasos atrás, buscar nuestras raíces y nuestra historia y volver a coger aire e impulso desde ella...
Vosotros tenéis el poder de decidir.











