Llevo años diciendo lo mismo, y el tiempo, una vez más, me ha dado la razón.
Desde que este blog comenzó en 2008, he opinado, me he equivocado muchas veces y también he acertado en otras tantas. Pero hay una idea que he defendido con firmeza desde el primer día: mezclar estructuras ajenas dentro de una cofradía nunca funciona. Y lo que ocurrió con la incorporación del tercio de Cristo Rey no fue una excepción, fue el ejemplo perfecto.
Lo dije entonces y lo repito ahora: fue un error garrafal.
Una cofradía no se construye con retales. Una cofradía tiene identidad, historia y una forma de hacer las cosas que no puede diluirse en experimentos. Introducir un tercio ajeno, con otra procedencia, otra mentalidad y otra manera de entender la vida cofrade, solo podía traer lo que estamos viendo hoy: conflictos, tensiones y una convivencia imposible.
Porque ese es el verdadero problema: aquí nadie quiere adaptarse.
Y cuando no hay adaptación, lo que hay es choque.
No voy a entrar en quién tiene la culpa en las tensiones actuales. No me interesa. El fondo es mucho más importante: el modelo está roto.
Y lo que hemos visto este año, con la participación de Cristo Rey en procesiones ajenas, disfrazada bajo diferentes nombres, no es más que la confirmación de ese fracaso. Se le puede llamar como se quiera, pero la realidad es evidente: se han saltado las normas de la cofradía a la que pertenecen.
Eso, sencillamente, no es aceptable.
Si formas parte de una cofradía, estás sujeto a sus reglas. Si no te gustan, hay una salida muy clara: marcharte. Pero lo que no se puede hacer es quedarse dentro y actuar como si estuvieras fuera.
Por eso lo digo sin rodeos: esta unión está agotada.
Y cuanto antes se rompa, mejor para todos.
Cristo Rey tiene base suficiente para caminar por su cuenta: colegio, juventud, estructura, recursos. Si creen en su proyecto, que lo desarrollen de forma independiente, siguiendo los pasos necesarios. Porque una cofradía no se improvisa, se construye con tiempo, con normas y con responsabilidad.
Ahora bien, también lo tengo claro: separarse no será gratis.
Porque fuera de una estructura consolidada como Dolores, la realidad es otra. Menos salidas, menos presencia, menos oportunidades. Y eso, especialmente para los más jóvenes, puede marcar la diferencia. No es lo mismo salir varios días que uno solo. Y ahí es donde pueden venir los verdaderos problemas internos para Cristo Rey si finalmente se rompe la unión, como parece que acabará rompiendo.
Pero incluso con ese coste, la separación sigue siendo la mejor opción.
Porque lo que hay ahora es insostenible.
Y aquí es donde quiero ser especialmente claro: el problema de fondo no es solo Cristo Rey. El problema es mucho más profundo. El verdadero cáncer de la cofradía de Dolores es su modelo organizativo.
Demasiados tercios.
Demasiados intereses.
Demasiados reinos de taifas.
Y una junta de gobierno incapaz de ejercer un control real.
Así no hay quien gobierne nada.
Se podrá maquillar la situación durante un tiempo, dependiendo de quién esté al frente, pero el problema estructural seguirá ahí. Y tarde o temprano, volverá a explotar.
Por eso creo que ha llegado el momento de dejarse de parches y afrontar la realidad con valentía.
Dolores necesita un cambio drástico.
No pequeños ajustes. No soluciones temporales. No equilibrios imposibles.
Necesita una refundación.
Una ruptura clara con el modelo actual. Separar lo que nunca debió mezclarse. Recuperar una identidad única y coherente. Volver a ser una sola cofradía, con una sola dirección y un solo criterio.
Y todo lo demás, que camine por su cuenta.
Compartiendo espacio si hace falta, pero no estructura, no gobierno, no identidad.
Porque lo que tenemos ahora no es una cofradía.
Es un monstruo ingobernable.
Y mientras no se entienda eso, mientras no haya voluntad real de cambiarlo, seguiremos exactamente igual: con conflictos, con tensiones y con un deterioro constante que, poco a poco, irá pasando factura.
Yo lo tengo claro.
O hay una ruptura valiente…
o no habrá solución.
Dolores tiene que ser Dolores. Y lo que se ha ido incorporando progresivamente a lo largo de los años se pueden ir formando como Cofradías independientes, pudiendo incluso compartir en algún caso sede canónica.
Sé que para las generaciones más jóvenes puede resultar muy chocante, porque han nacido con esto. Pero así, esto está mas cerca de la disolución que de la consolidación.
Pero como le dije a un buen amigo en 2008. Esto así, no tiene solución. Desde dicha afirmación vamos camino de los 20 años, y seguimos en el mismo punto, con los mismo problemas y en el mismo estancamiento organizativo y de identidad.
Con todo los respetos. Dolores tiene dos Titulares; Cristo de la Misericordia y Virgen de Dolores. Y cuando un integrante mira más por la Esperanza, Armagura... Es que tenemos un problema serio.
Para los que me estáis preguntando por mensaje que es para mi Dolores. Para mi Dolores, hablando de imágenes y tercios (antes Cofradías) es todo lo que ha venido de la unión de las Cofradías del Cristo de la Misericordia y la Virgen de Dolores:
Cristo de la Misericordia
Virgen de Dolores
Nazareno
Verónica
Piedad
San Juan
Oración en el Huerto
Jesús de la Columna
Todo lo demás es posterior. Y ahí es donde tiene que empezar la ruptura y el camino por separado en diferentes Cofradías.
Creo firmemente que tiene que volver todo al sitio. Así vamos camino de la disolución. Podrá ser antes o después. Pues así vamos muy mal