Hoy comparto con vosotros algo que tenía pendiente y que mucha gente me había pedido. ¿Cómo es Sevilla en Semana Santa? y sobre todo ¿Cómo actuar? ¿Cómo moverse?....
La Semana Santa de Sevilla es, para mí, una de las celebraciones más impresionantes que se pueden vivir. Pero también tengo claro que no es para todo el mundo. Después de tantos años viajando allí, creo que hay una serie de cosas que hay que tener muy claras antes de ir por primera vez.
Lo primero que siempre digo es que a Sevilla en Semana Santa no se puede ir “a ver qué tal”. A Sevilla tienes que ir porque te gusta la Semana Santa, y mucho. Durante esos días la ciudad se colapsa y todo gira alrededor de las cofradías. No hay prácticamente otra cosa que hacer ni que ver. Si no te entusiasma de verdad, lo más probable es que te agobies. Si es así, te recomiendo no ir.
Yo recomiendo que el primer año no vayas solo, sino con alguien que ya haya estado. Más que nada porque muchos de los planes que hagas no te van a salir como esperas. Hay tanta gente y tantas variables que es fácil frustrarse.
Y si no es alguien con experiencia, al menos que sea alguien que esté a tu mismo nivel de afición. Porque aquí se cumple perfectamente eso de que es mejor ir solo que mal acompañado. Como la otra persona no vaya a tu ritmo o no le guste tanto, te puede fastidiar la experiencia.
Además, mi consejo es que el primer año no intentes hacer toda la semana. Vete unos días, al principio o al final, prueba, mira si te adaptas y si realmente es lo tuyo. Si lo es ya te va a enganchar de por sí, y el año que viene querrás ir ya toda la semana. Porque Sevilla "atrapa" y lo normal es que luego y repitas siempre.
Hay que llevar un plan. Eso es fundamental. Mirar horarios, recorridos, hacerte una idea de por dónde moverte… todo eso ayuda muchísimo. No trates de hacer el mismo día o el día anterior. Mira todo bien. Yo te recomiendo que al principio vayas a buscar las Cofradías y no te quedes en un sitio fijo. Así va a ser que puedas ver todo.
Pero también te digo una cosa: lo normal es que muchos de esos planes no se cumplan. Y ahí está la clave, en saber adaptarse sobre la marcha.
En Sevilla es casi imposible verlo todo en tus primeras experiencias, a no ser que vayas con un "experto" en la materia. Es cierto que hay algunos días que es más fácil que otros por el tipo de Cofradías, horarios o lugares por donde pasa. Días como el Viernes o Sábado Santo no son muy complicados. Pero no normal, es que al principio aunque estés todo el día en la calle, no te da. Es vital saber moverse y saber donde ver cada Cofradía a cada paso.
Yo he probado las dos formas: quedarte en un sitio esperando a que pase una cofradía entera o moverte constantemente. Y al final, si quieres ver mucho, tienes que hacer lo que hacen los sevillanos: ver pasos sueltos e ir a buscar el siguiente, y así todo el rato. Pero claro, para esa hay que saber moverse por la ciudad y esquivar las "bullas".
Ves un misterio en un sitio, en cuanto pasa te vas a otro punto a ver otro, y así todo el día. No tiene un orden lógico, pero es la única manera de abarcar más.
Porque allí, siendo claros, a la gente le interesan los pasos. Los nazarenos, al principio te llaman la atención, pero cuando llevas varios años viendo lo mismo, ya no tanto. Lo que quieres ver es a los pasos. Allí toda la prioridad es para los pasos y todo gira en torno a los pasos.
Una de las cosas que más me gustan de Sevilla es que siempre hay algo que hacer. Por la mañana, lo habitual es ir a ver las iglesias donde están los pasos preparados de las cofradías que salen ese día.
Eso sí, si lo haces, hazlo temprano. Como vayas tarde, te comes colas enormes y al final pasas más tiempo esperando que disfrutando.
En Sevilla hay cosas que nadie te explica, pero que tienes que entender rápido.
Cuando un paso está delante, se guarda silencio. Absoluto. Da igual la cantidad de gente que haya.
Si hay una saeta, se escucha y se aplaude al final… salvo que sea una cofradía de silencio. Ahí no se aplaude. De hecho, a los pasos de silencio no se aplauden nunca.
Luego sí, se aplauden las levantás, las chicotás, un solo de corneta… pero hay momentos en los que el respeto es total.
Hay detalles que al principio sorprenden. Por ejemplo, ver a niños en los tramos acompañados por sus padres con acreditación. Pero es lógico: están horas en la calle y necesitan atención. No están dos horas, están diez o mas. No caminan poca más de un kilómetro como aquí, hacen 4, 5 o más, dependiendo de la Hermandad.
También te choca cómo se mueve la gente. Y aquí hay que tener una cosa clara: la calle no es tuya.
Aunque lleves media hora esperando en un sitio, la gente va a pasar. Y tú te vas a tener que mover. Es incómodo a veces, pero es que no hay otra forma de que la ciudad funcione esos días. Y con eso no quiero decir que si tienes un lugar privilegiado para ver pasar una Cofradía que permitas que alguien se ponga delante. No hablo de eso. Hablo de dejar pasar a la gente en cualquier momento. Allí es lo habitual. Eso sí, las sillitas están prohibidas, aunque siempre hay quien se las salta.
Lo peor, sin duda, es el alojamiento. Es caro, muy caro. Incluso reservando con tiempo.
Puedes tirar de albergue, que es más barato, pero compartiendo habitación, ahí te podrías ir a los 300/400 la semana. O irte a hotel o pensión y pagar bastante más. Para toda la semana ronda casi los mil euros, y cosas de lo más normalito.
Yo, por experiencia, prefiero estar en el centro. Es más caro, sí, pero poder retirarte un rato a descansar en momentos de cansancio, te la la vida, ducharte y volver a salir no tiene precio en días tan largos.
Yo suelo viajar en avión. Es cierto que cada vez es más caro, pero sigue siendo muy barato para las fechas, pero cogiéndolo con antelación puedes pillar precios interesantes. Hablo 50 euros ida y otros tantos vuelta. Pero hay que hacerle seguimiento desde que los cuelgan por primera vez. Antes eran más baratos porque estaba la competencia de Ryanair, pero ahora solo opera a Sevilla Vueling y directo solo desde Santiago, osea que...
La Madrugá es uno de los momentos más duros y más especiales.
Yo lo tengo claro: no intento aguantarla entera. Veo las primeras cofradías —por ejemplo, El Silencio, el el Gran Poder y a lo mejor alguna mas— y me voy a dormir.
Luego me levanto temprano, sobre las seis de la mañana, y continúo. Así llegas con fuerzas y disfrutas mucho más. Y las ves mas cómodo y sin agobios. Los turistas no saben como funciona y se destrozan el cuerpo toda la noche, y luego ya no pueden con el "culo" y se van. Ahí es cuando vuelven los sevillanos y la gente que sabe para disfrutar con mucha comodidad de todo.
Después de ir a Sevilla, la forma en la que ves otras Semanas Santas cambia. No es que una sea mejor que otra, es que entiendes muchas cosas de otra manera. Detalles, formas de hacer, organización… todo tiene una lógica y cuando la ves allí, la comprendes. Para mí, Sevilla marca un antes y un después. Y si te gusta de verdad esto, es una experiencia que tienes que vivir al menos una vez. A la mayoría les atrapa y ya no pueden volver a lo anterior. Y tiene su lógica.
Pero sabiendo a lo que vas.

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