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El Martillo.- Diario de los Cofrades

DOMINGO DE RAMOS 2027 (21 al 28 MARZO)

martes, 14 de abril de 2026

Crónica Viernes Santo Cofradía de Dolores: El Santo Encuentro reabre el debate sobre organización y modelos de repeticiones de las cosas

La procesión del Santo Encuentro, uno de los actos centrales de la Semana Santa de Ferro, me ha vuelto a dejar una sensación agridulce, a pesar de no haber estado presente y seguir su desarrollo a través de testimonios, fotografías y vídeos. Desde ese seguimiento, la impresión general es clara: una procesión excesivamente en el tiempo, con un ritmo lento y una retirada demasiado tardía que termina condicionando el resto de la jornada para sus cofrades. Considero que este es un aspecto clave a revisar, especialmente cuando la cofradía tiene más compromisos a lo largo del día. O se adelantan horarios o se agiliza el cortejo, porque tal y como está planteado actualmente pierde fuerza.

Uno de los puntos que más me sigue llamando la atención es la reiteración de imágenes y estructuras a lo largo de la semana. El caso del Nazareno (Jueves y Viernes Santo) y San Juan (Domingo de Ramos y Viernes Santo) son especialmente significativos. Personalmente, no acabo de entender que una misma imagen salga en más de una jornada sin una justificación clara. Creo que este tipo de decisiones le restan singularidad a momentos que deberían ser únicos.

De hecho, tengo cada vez más la sensación de que, tras ver la primera procesión de cada cofradía, el resto de la semana ofrece pocas novedades. Se repiten tercios, esquemas y, en ocasiones, incluso los propios pasos, lo que contribuye a una percepción de monotonía que no favorece al conjunto.

En el apartado estético, sigo viendo decisiones que, a mi juicio, desvirtúan el equilibrio del conjunto. El exceso de flor en algunos tronos, como el de la Virgen de Dolores, me parece un ejemplo claro. Siempre he defendido que la flor debe ser un complemento, no el elemento protagonista. Cuando se tapa buena parte del trono, se está ocultando también una parte importante del patrimonio visual de la procesión. Excesivo verde, poca flor.

Algo similar me ocurre con el paso de la Verónica. No termino de entender la ausencia de elementos lumínicos. Aunque procese de día, creo que forman parte esencial del conjunto y su falta genera una sensación de vacío difícil de justificar.

También me resulta llamativa la indumentaria en algunos casos, como la de San Juan (blanco por la mañana, verde resto del día). Y sus portadores ya va siendo hora que retiren esa túnica horrorosa que llevan desde hace décadas. Irían bastante más elegantes con la que llevan por ejemplo con el Cautivo. Esta es un cantazo. Los cambios de túnica a lo largo del mismo día y ciertos colores excesivamente llamativos hacen que, en mi opinión, la atención se desvíe hacia los portadores en lugar de centrarse en la imagen, que debería ser siempre la protagonista.

Todo esto me lleva a una reflexión más general: creo que es necesario encontrar un equilibrio entre tradición y evolución. Mantener la identidad es fundamental, pero eso no debería impedir introducir cambios que aporten variedad y eviten la sensación de estar viendo siempre lo mismo.

No se trata de romper con lo establecido, sino de evolucionar con criterio. Pequeñas variaciones, ya sea en lo estético o en la organización, podrían contribuir a enriquecer notablemente el conjunto de la Semana Santa.

En cualquier caso, mi intención no es cuestionar el valor global de la Semana Santa ferrolana, que sigo considerando de un nivel aceptable, aunque muy mejorable, sino aportar una reflexión que, creo, cada vez comparte más gente. Porque si algo tengo claro es que hay margen de mejora, y que abrir este tipo de debates solo puede ayudar a que siga creciendo en el futuro.

En lo que respecta a la vestimenta de la Verónica, debo decir que continúa en una línea estética que no comparto en absoluto y que, sinceramente, no le favorece. Cuesta entender esa insistencia en enlutarla prácticamente hasta las cejas cuando, en épocas pasadas, lucía con mucha más elegancia gracias a tonalidades más agradecidas como el azul o el blanco, sabiamente combinados con el negro.

En cuanto a la Virgen de Dolores, sin llegar a los excesos vistos en otras ocasiones —como los actuales en la capilla—, considero que la presentación sigue siendo claramente mejorable. Da la impresión de que se camina hacia un desequilibrio visual: la imagen amenaza con salir literalmente escorada por la desmesura de joyas y aderezos que se le están imponiendo. El fajín rojo, ya de por sí poco acertado, se ve además intervenido con broches y añadidos que no hacen sino acentuar esa sensación de sobrecarga.

Por último, en lo relativo al Santo Entierro y Os Caladiños, que valgan ya también para ellos estos comentarios ya que los pasos que participan ya lo hicieron también en Santo Encuentro y es lo mismo. Sobre la metedura de pata de Os Caladiños poco más puedo añadir a lo ya expuesto en anteriores artículos. Mi postura se mantiene firme, FEO con mayúsculas a devotos y cofrades con una decisión unilateral que ni se entiende ni se comparte. Un decisión que ni siguiera la cofradía se ha tomado la molestia de explicar. 

FOTOS REDES IGNACIO DEL MORAL "INAXETE"







La cofradía de las Angustias organiza una recogida solidaria de alimentos y fija el plazo para la devolución de hábitos

La cofradía de las Angustias ha puesto en marcha una nueva campaña solidaria de recogida de alimentos,  con el objetivo de ayudar a las personas más necesitadas a través de la colaboración de sus hermanos y devotos.

Según se detalla en el cartel anunciador, la recogida tendrá lugar en horario de 18:30 a 20:30 horas, centrada especialmente en productos de primera necesidad como pasta, arroz, legumbres, conservas, así como alimentos infantiles y productos sin gluten. Desde la corporación se hace un llamamiento directo a los cofrades con el mensaje: “Aporta tu alimento al devolver tu hábito”, vinculando así la acción solidaria con uno de los momentos habituales tras la Semana Santa.

En este sentido, la hermandad ha informado además de que desde hoy martes y hasta el jueves 30 de abril, en ese mismo horario de 18:30 a 20:30 horas, los martes y jueves, se establece el plazo oficial para la devolución de hábitos por parte de los hermanos. Durante esos días, se invita a todos los cofrades a contribuir con la campaña solidaria aprovechando la entrega de sus enseres.

La iniciativa busca reforzar el compromiso social de la cofradía, recordando que cada aportación, por pequeña que sea, supone una ayuda importante para quienes más lo necesitan. La corporación ha querido agradecer de antemano la generosidad de sus hermanos y fieles, subrayando que “tus donaciones ayudarán a quienes más lo necesitan”.

Con esta acción, la cofradía vuelve a poner de manifiesto su vocación caritativa, aunando tradición y solidaridad en uno de los momentos más significativos tras la celebración de la Semana Santa.



Crisis abierta en la Cofradía de Dolores: dimisiones, desorganización y silencio ante la polémica del Viernes Santo

La Cofradía de Dolores atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. A las ya conocidas tensiones internas y al anuncio de dimisiones tras la Semana Santa, se suma ahora un nuevo foco de polémica relacionado con lo ocurrido durante la procesión del Viernes Santo, que ha incrementado el malestar entre hermanos y fieles.

Tal y como se venía adelantando, la crisis interna ha comenzado a materializarse en forma de renuncias. La primera de ellas ha sido la de Fran Sardiña, organizador del tercio de la Virgen de Dolores, quien ha presentado su dimisión. No será la única. Fuentes cercanas a la hermandad aseguran que se producirán más salidas, tanto en puestos organizativos como dentro de la propia Junta de Gobierno, donde al menos una dimisión se da prácticamente por segura, si no se ha producido ya.

Este contexto de desgaste se ve agravado por la polémica gestión del Viernes Santo, especialmente en la procesión de “Os Caladiños”. Uno de los episodios más criticados ha sido la decisión de suspender, sin previo aviso, el tradicional canto de la Salve en la plaza de Amboage, trasladándolo directamente al interior de la iglesia de Dolores. A día de hoy, días después de lo ocurrido, la cofradía sigue sin ofrecer explicaciones oficiales, lo que ha generado aún más indignación.

Pero no ha sido el único incidente. Personas que acompañan habitualmente a la Virgen con velas en la parte trasera del paso denuncian sentirse relegadas y desatendidas. Algunas de ellas llegan a describir su situación como la de “ocupas dentro de la procesión”, evidenciando una sensación de abandono total por parte de la organización.

Especialmente grave resulta el episodio ocurrido en el cruce de Méndez Núñez, donde un cordón policial, establecido por Policía y Protección Civil, impidió el paso a estas fieles que venían acompañando a la imagen durante todo el recorrido. El resultado fue tan insólito como doloroso: quienes habían participado activamente en la procesión no pudieron acceder al tramo final ni despedirse de la Virgen en igualdad de condiciones.

Este tipo de situaciones pone de manifiesto una preocupante falta de coordinación entre la organización de la cofradía y los dispositivos de seguridad, así como una evidente ausencia de planificación en lo relativo a la integración de los fieles en el cortejo.

Diversas voces dentro del ámbito cofrade apuntan a soluciones que ya se aplican con éxito en otros puntos de España: establecer una previsión previa de participantes con vela e integrarlos de forma ordenada dentro del cortejo, ya sea tras los tercios, inmediatamente antes o después del paso o en un lugar definido que garantice su participación digna y organizada. Lo que resulta difícilmente justificable es que queden completamente desubicados o incluso excluidos en el momento clave. Incluso muchas de estas devotas se marcharon para su casa ante esta ola desorganización y de desinformación.

Las críticas hacia la Junta de Gobierno no dejan de crecer. Se le acusa no solo de una gestión deficiente durante la Semana Santa, sino también de falta de transparencia y de una preocupante desconexión con la realidad de sus hermanos y fieles. El silencio ante lo sucedido en la plaza de Amboage se interpreta, además, como una falta de respeto hacia quienes forman parte activa de la vida de la cofradía.

Así, la suma de dimisiones, errores organizativos y ausencia de explicaciones sitúa a la Cofradía de Dolores en una encrucijada. Más allá de los relevos que puedan producirse en las próximas semanas, la hermandad deberá afrontar una profunda reflexión interna si quiere recuperar la confianza perdida.

Porque en juego no está solo la estabilidad de su estructura organizativa, sino también el sentido de pertenencia de quienes, año tras año, mantienen viva la devoción desde dentro. Y, por el momento, las respuestas siguen sin llegar.



sábado, 11 de abril de 2026

Carta del presidente de la Cofradía de las Angustias

 


Crónica Santo Entierro. Una procesión que podría dar portazo a nuestra infancia en 2027 si se cumple el presagio

La procesión del Santo Entierro volvió a ser lo que es y lo que siempre ha sido: una procesión solemne, seria, sin margen para demasiado análisis más allá de su propio sentido. Es una procesión especial, distinta a todas, y así se vivió una vez más en la calle.

Pero este año repasando imágenes y fotos para hacer esta crónica, la he visto con una sensación diferente. Con pena, sinceramente. Con la impresión de que quizá esta haya sido la última vez que la veamos tal y como la conocemos. Después de lo ocurrido en Cuaresma, con ese desencuentro entre las cofradías, todo apunta a que la situación puede cambiar de cara al futuro. El Santo Entierro quiere salir solo con la Virgen de Dolores o solos (objetivo principal), Dolores apuesta por hacerlo con San Juan y la Virgen. Este año, gracias a la mediación de Miramar, se ha evitado la ruptura, pero la sensación que queda es que ha sido una solución provisional.

Yo respeto profundamente la decisión del Santo Entierro. Cada cofradía organiza sus cosas como considera oportuno, y faltaría más. Igual que otras hermandades lo hacen a su manera, ellos también tienen todo el derecho. Pero no puedo evitar pensar que esta procesión no es una más. Es una procesión con una función muy concreta, con un carácter oficial dentro de la Semana Santa, y eso la hace diferente.

Por eso me parece una pena ese intento de volver a una época que ninguno de nosotros ha vivido. Ni siquiera la propia cofradía, que nació hace relativamente poco en comparación con lo que se quiere recuperar o emular. Los que ya peinamos canas tenemos muy presente cómo era esta procesión hace 40 o 50 años: larga, con representación de muchas cofradías, con ambiente en la calle. Con el paso del tiempo se fue reduciendo todo, sí, pero aun así seguía manteniendo ese carácter conjunto que la hacía especial.

Y ahora, pensar que eso puede romperse, que se pueda perder esa imagen que tantos años llevamos en la retina, pues da pena. No lo entiendo, sinceramente, pero es lo que se quiere y poco más hay que decir.

En cuanto al desenclavo, sigo en la misma línea de siempre. No soy partidario de copias de imágenes. Cada imagen tiene su historia, su devoción, su peso, y creo que eso hay que respetarlo. Si se quería una imagen para esta función, yo hubiese optado por algo completamente distinto, incluso una imagen articulada de las que hoy en día están muy logradas. Pero de nueva factura. Nunca una copia.

La ceremonia, además, se me sigue quedando a medias. La idea de recuperar el desenclavo es buena, pero la ejecución no termina de convencerme. Falta el sudario, falta cuidar más el momento, y sobre todo falta rematar el traslado del Cristo con la dignidad que requiere. Tal y como se hace ahora, ese final se desluce bastante. Tienen en el museo la antigua urna. No será mejor eso que llevar al Cristo como un “saco” de patatas, con todo el respeto.

Creo sinceramente que se podría hacer algo mucho más completo y más solemne, sin necesidad de grandes cambios, simplemente cuidando detalles que son fundamentales en una escena como esta.

Y poco más. El Santo Entierro ha sido, una vez más, lo que es. Pero con esa sensación de que algo puede cambiar, y no precisamente para mejor.




S

M

Artículo de opinión por Juan Galego: Basta ya!!!!!

Basta ya. No hay otra forma de empezar. Basta ya de silencios cómplices, de mirar hacia otro lado y de permitir lo que, a todas luces, es una falta de respeto continuada a nuestros Sagrados Titulares.

¿Hasta cuándo? ¿Hasta cuándo va a seguir la junta de gobierno consintiendo este despropósito? Porque esa es la pregunta clave, la que muchos cofrades se hacen en voz baja, en corrillos, en conversaciones que nunca llegan donde tienen que llegar. ¿Hasta cuándo?

Lo que está ocurriendo con el vestidor de la cofradía de Dolores no es algo puntual ni anecdótico. Es una práctica reiterada, un modo de actuar basado en el lucimiento personal, en la imposición de un criterio propio por encima de la tradición, del buen gusto cofrade y, sobre todo, del respeto que merecen nuestras imágenes. No se trata de vestir, se trata de transformar, de disfrazar, de convertir lo que debería ser devoción en espectáculo.

Y lo más grave no es solo eso. Lo más grave es el silencio. El silencio de una junta de gobierno que, lejos de poner orden, permite que un vestidor haga y deshaga a su antojo: cambia cuando quiere, decide sin consultar, interviene sin criterio compartido. ¿De verdad no hay nadie que ponga límites? ¿De verdad el argumento es “no hay otro”? ¿Ese es el nivel?

Porque entonces el problema ya no es el vestidor. El problema es la dejación de funciones. El problema es una dirección que renuncia a su responsabilidad de velar por el patrimonio devocional de la hermandad. El problema es una junta que permite que la Virgen de Dolores sea utilizada como lienzo de caprichos personales.

¿A qué estamos jugando? ¿A un concurso de originalidad? ¿A ver quién llama más la atención? Esto no va de eso. Esto va de respeto, de tradición, de identidad. De saber estar a la altura de lo que una cofradía representa.

Y mientras tanto, los cofrades callan. Se asume. Se traga. Se comenta por lo bajo. Pero no se actúa. Y así, lo que debería ser intolerable, acaba normalizándose.

Por eso, la pregunta vuelve, una y otra vez: ¿hasta cuándo? ¿Hasta cuándo va a permitir la junta de gobierno que esto continúe? ¿Hasta cuándo se va a mirar hacia otro lado mientras se desvirtúa la imagen de la titular?

Porque cada cambio que se consiente es un paso más en la dirección equivocada. Y cada silencio, una forma de aprobación.

Esto no es una crítica por gusto. Es un grito desde dentro. Desde el respeto, sí, pero también desde la indignación. Porque hay líneas que no se deberían cruzar. Y hace tiempo que se cruzaron.

Basta ya.




viernes, 10 de abril de 2026

Regreso al pasado. Vuelven los carnavales

En fin. Ya le hacía falta su cuota de protagonismo. Que tío macho. Menos mal que queda poco para las elecciones. A ver si el que entre tiene cabeza y manda a este vestidor a paseo. Que barbaridad de tío 



Crónica Viernes Santo Soledad.- Identidad, coherencia y rumbo en la Cofradía

La procesión de la Virgen de la Soledad volvió a confirmarse como una de las citas más clásicas, bellas y recogidas de la Semana Santa ferrolana. Su discurrir, marcado por la sobriedad y el silencio, ofreció momentos de gran intensidad, especialmente en aquellos puntos donde el acompañamiento musical alcanzó un nivel destacado. Según testimonios de quienes presenciaron su paso por la calle Magdalena, la interpretación de la banda de Cedeira rozó un nivel sobresaliente, fruto —como debe ser— de una planificación previa consensuada entre la cofradía y los músicos. Este tipo de coordinación, aún poco habitual en Ferrol, demuestra que cuando se cuidan los detalles, el resultado se eleva notablemente.

En líneas generales, la procesión dejó sensaciones positivas, evidenciando un pequeño pero significativo avance de la cofradía, que poco a poco parece ir consolidando su crecimiento, aún con un número reducido de hermanos. Sin embargo, no faltaron aspectos que invitan a la reflexión.

Uno de los elementos que quiero comentar es el trono de la Magdalena, que ha recuperado parte de su configuración original tras las intervenciones de años anteriores, en las que se retiraron piezas para adaptarlas a otro paso efímero. Aunque se han restituido muchos de esos elementos, la incorporación de detalles en dorado altera en cierta medida su estética tradicional. Además, la abundancia de flor y colorido resulta excesiva para una procesión de carácter íntimo y sobrio, donde quizá una mayor contención contribuiría a reforzar su identidad.

Precisamente la identidad es uno de los puntos clave del debate actual dentro de la cofradía. El escudo, definido claramente en los estatutos como una cruz latina con cartela y sudario, cruzada por lanza y caña, y coronada por la faz de Cristo, constituye un símbolo esencial. Si bien su rediseño, obra del escultor Jesús Cepeda, y su aplicación práctica en distintos elementos —como capuces o medallas— parece no haber logrado un consenso pleno entre los hermanos. Esta situación, unida a casos como el del capuz de los portadores del Cristo de la Buena Muerte, aún sin una definición clara, genera cierta sensación de falta de coherencia estética.

A ello se suman otros detalles que rompen con la uniformidad tradicional, como la diversidad de hachones y faroles entre tercios, cuando históricamente la hermandad había apostado por la armonía visual como una de sus señas de identidad. También el intento de imprimir un carácter más marcial al tercio de la Soledad resultó poco natural, alejándose del recogimiento que siempre ha caracterizado su caminar.

En otras procesiones de este Cofradía (me olvidé de comentarlo en su día) no menos llamativa fue la presencia de penitentes descalzos y con el rostro descubierto. Aunque la penitencia es una expresión profundamente personal, este tipo de manifestaciones suscita debate, especialmente en una tradición donde el anonimato ha sido siempre un valor fundamental.

En definitiva, la cofradía ha mostrado signos evidentes de mejora y evolución, algo que merece ser reconocido. No obstante, el momento actual parece propicio para una reflexión conjunta: encontrar el equilibrio entre renovación y tradición será clave para preservar la esencia que durante años ha definido a la hermandad, evitando que los cambios, por bienintencionados que sean, diluyan su identidad.

La Hermandad me ha parecido que también este año estrenó dos estandartes. Uno para el tercio de San Pedro y otro para el de la Magdalena.

Otro año más, lo que menos me gusta es que se invite a otras Cofradías a la procesión, como siempre rompiendo la estética propia. Y lo de los acólitos de otro colectivo está bien un año, pero tampoco encaja para nada en el estilo de la Hermandad. Son pequeños detalles que desde dentro de la procesión seguro que la Hermandad no los percibe, pero que desde fuera te saltan a la vista y te hacen "daño". 







FOTO: IGNACIO DEL MORAL "INAXETE"


Crónica Sábado Santo.- La jornada empieza a estancarse

La procesión del Sábado Santo volvió a dejar una sensación agridulce. Por un lado, se mantiene ese sello tan característico de la Cofradía de las Angustias: sobriedad, recogimiento y una estética que, cuando todo encaja, resulta verdaderamente sobrecogedora. Sin embargo, año tras año se percibe una tendencia preocupante: la pérdida progresiva de cofrades y músicos está empezando a afectar de forma evidente al conjunto.

Uno de los puntos fuertes históricos de esta cofradía ha sido siempre la uniformidad y el buen hacer de sus tercios. Pero cuando el número de integrantes disminuye, el resultado se resiente. Los tramos se estiran de manera antinatural para cubrir el recorrido, rompiendo la armonía que antes los definía. Es un problema estructural que ya no se puede disimular.

En el inicio de la procesión, no solo el sábado, sino en todas las procesiones de las Angustias, surge una cuestión llamativa: los faroles de suelo que custodian a la cruz de guía son portados alzados, algo que desvirtúa completamente su función y estética. Son detalles que, aunque puedan parecer menores, dicen mucho del cuidado (o descuido) en la puesta en escena.

También resulta difícil entender ciertas afirmaciones sobre el patrimonio, como la supuesta datación de la cruz sudario en el siglo XVIII, un dato que, sin una base clara, genera más que dudas. No entiendo quien se inventó esa aberración que va camino de convertirse en verdad de tanto repetirse cada año. En las publicaciones oficiales figuran tonterías como esta, y sin embargo, otras imágenes aparecen año tras año sin datar. 

En el apartado positivo, la Virgen lució espléndida.

Tampoco se entiende la disposición de la capilla musical, que en lugar de situarse inmediatamente delante del paso de la Virgen —como es habitual y más coherente— marchaba delante del último tercio previo al paso. Esta ubicación rompe la lógica del acompañamiento musical y resta fuerza al conjunto, generando una sensación extraña en el discurrir de la procesión.

El cambio de vestidor por fallecimiento del anterior, se ha resuelto con solvencia por parte de la nuevas responsables. La imagen, vestida de luto, recupera una línea más sobria y acertada, alejándose de propuestas anteriores (a la gallega) menos convincentes. En el cómputo general del arte de vestir en las Angustias hay mucho camino que recorrer, con muchas imágenes (Virgen Desamparados y Virgen de la Luz, especialmente), que necesitan un cambio radical en su forma de vestir y en la forma como van vestidas. En resumir, es justo reconocer el esfuerzo y el resultado.

Volviendo al paso de la Virgen, en líneas generales, cumple, aunque el exorno floral no termina de convencerme del todo en cuanto a tonalidad. Más preocupante es el tema de la iluminación: Los hachones, que forman parte esencial de la identidad del paso, permanecen apagados la mayor parte del recorrido. Cuesta entender por qué no se destina a una persona a su mantenimiento durante la procesión.

Otro aspecto que sigue lastrando el conjunto es el uso de focos directos sobre los rostros de las imágenes. Lejos de realzarlas, generan un efecto artificial que rompe la atmósfera y desvirtúa la expresión.

En cuanto al porte del trono, la retirada de ruedas es un paso adelante, pero insuficiente sin una cuadrilla trabajada. Falta ensayo, falta coordinación y, sobre todo, falta estabilidad en el grupo. El resultado es un paso irregular, con desequilibrios constantes que restan solemnidad. Este tipo de mejoras requieren planificación a largo plazo, no soluciones improvisadas.

Más allá de lo puramente estético, el problema de fondo es evidente: la cofradía está estancada. La falta de renovación, la escasa captación de nuevos miembros y la gestión cerrada están pasando factura. No se puede pretender llenar filas o reforzar una banda semanas antes de la Semana Santa. El trabajo debe ser continuo.

Una cofradía no puede limitarse a existir una semana al año. Necesita vida, actividad, identidad. Los cofrades —especialmente los más jóvenes— buscan sentirse parte de algo dinámico, en evolución. Y aquí es donde esta corporación tiene una asignatura pendiente importante.

La banda, por su parte, atraviesa un momento delicado. Y cuando hay personas dispuestas a sumar, a aportar, a ayudar, no se pueden cerrar puertas como ya hizo en alguna ocasión por cuestiones internas o de jerarquía. A veces, avanzar implica saber dar un paso a un lado. Y al igual que ocurre con los directivos de la Hermandad, ocurre con los de la banda. Tantos años ahí crea una sensación de que el juguete es de uno. Nada mas lejos de la realidad. 

No todo es negativo: actos como la recaudación en la arqueta siguen siendo un ejemplo de organización y consolidación. Demuestran que, cuando se trabaja bien, los resultados llegan.

Pero el mensaje final es claro: hace falta abrir la cofradía, renovar ideas y apostar por el futuro. El patrimonio es excelente, el barrio tiene identidad y la base existe. Lo que falta es impulso. Porque si no hay evolución y renovación, lo que hoy es tradición mañana corre el riesgo de convertirse en inercia.

Y la inercia, en una cofradía, es el primer paso hacia la desaparición. Y las Angustias, con la pérdida constante de cofrades se acerca a un acantilado peligroso. 

FOTOS PROPIEDAD IGNACIO DEL MORAL "INAXETE"








Dolores recauda poco más de cuatro mil euros con las flores

La Cofradía de Dolores informa que esta Semana Santa ha recaudado poco más de cuatro mil euros (4011,34), tras las donaciones recibidas con motivo de las flores que adornaron los pasos en la pasada Semana Santa. Una cantidad importante que será donada a la Cocina Económica, aunque muy por debajo de lo que podría ser si el evento fuera organizado y comunicado en condiciones para hacer partícipe sobre todo al público en general, y ahí sí estaría la gran diferencia. En todo caso buena cantidad.