La Cofradía de Dolores atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. A las ya conocidas tensiones internas y al anuncio de dimisiones tras la Semana Santa, se suma ahora un nuevo foco de polémica relacionado con lo ocurrido durante la procesión del Viernes Santo, que ha incrementado el malestar entre hermanos y fieles.
Tal y como se venía adelantando, la crisis interna ha comenzado a materializarse en forma de renuncias. La primera de ellas ha sido la de Fran Sardiña, organizador del tercio de la Virgen de Dolores, quien ha presentado su dimisión. No será la única. Fuentes cercanas a la hermandad aseguran que se producirán más salidas, tanto en puestos organizativos como dentro de la propia Junta de Gobierno, donde al menos una dimisión se da prácticamente por segura, si no se ha producido ya.
Este contexto de desgaste se ve agravado por la polémica gestión del Viernes Santo, especialmente en la procesión de “Os Caladiños”. Uno de los episodios más criticados ha sido la decisión de suspender, sin previo aviso, el tradicional canto de la Salve en la plaza de Amboage, trasladándolo directamente al interior de la iglesia de Dolores. A día de hoy, días después de lo ocurrido, la cofradía sigue sin ofrecer explicaciones oficiales, lo que ha generado aún más indignación.
Pero no ha sido el único incidente. Personas que acompañan habitualmente a la Virgen con velas en la parte trasera del paso denuncian sentirse relegadas y desatendidas. Algunas de ellas llegan a describir su situación como la de “ocupas dentro de la procesión”, evidenciando una sensación de abandono total por parte de la organización.
Especialmente grave resulta el episodio ocurrido en el cruce de Méndez Núñez, donde un cordón policial, establecido por Policía y Protección Civil, impidió el paso a estas fieles que venían acompañando a la imagen durante todo el recorrido. El resultado fue tan insólito como doloroso: quienes habían participado activamente en la procesión no pudieron acceder al tramo final ni despedirse de la Virgen en igualdad de condiciones.
Este tipo de situaciones pone de manifiesto una preocupante falta de coordinación entre la organización de la cofradía y los dispositivos de seguridad, así como una evidente ausencia de planificación en lo relativo a la integración de los fieles en el cortejo.
Diversas voces dentro del ámbito cofrade apuntan a soluciones que ya se aplican con éxito en otros puntos de España: establecer una previsión previa de participantes con vela e integrarlos de forma ordenada dentro del cortejo, ya sea tras los tercios, inmediatamente antes o después del paso o en un lugar definido que garantice su participación digna y organizada. Lo que resulta difícilmente justificable es que queden completamente desubicados o incluso excluidos en el momento clave. Incluso muchas de estas devotas se marcharon para su casa ante esta ola desorganización y de desinformación.
Las críticas hacia la Junta de Gobierno no dejan de crecer. Se le acusa no solo de una gestión deficiente durante la Semana Santa, sino también de falta de transparencia y de una preocupante desconexión con la realidad de sus hermanos y fieles. El silencio ante lo sucedido en la plaza de Amboage se interpreta, además, como una falta de respeto hacia quienes forman parte activa de la vida de la cofradía.
Así, la suma de dimisiones, errores organizativos y ausencia de explicaciones sitúa a la Cofradía de Dolores en una encrucijada. Más allá de los relevos que puedan producirse en las próximas semanas, la hermandad deberá afrontar una profunda reflexión interna si quiere recuperar la confianza perdida.
Porque en juego no está solo la estabilidad de su estructura organizativa, sino también el sentido de pertenencia de quienes, año tras año, mantienen viva la devoción desde dentro. Y, por el momento, las respuestas siguen sin llegar.

1 comentario:
a estas alturas ya cuesta creer en las casualidades. casi todas las dimisiones o amagos salen del mismo entorno
los mismos que no hace tanto hablaban de montar otra cofradia, que perdieron la junta de cofradias por no querer mantener al secretario y que ahora vuelven a sonar para 2027…
con este panorama, cuesta pensar que todo sea espontaneo. cuando siempre pasa alrededor de los mismos, ya no parece casualidad
esta cofradia necesita tranquilidad y soluciones, no mas movimientos raros
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