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El Martillo.- Diario de los Cofrades

DOMINGO DE RAMOS 2027 (21 al 28 MARZO)

viernes, 10 de abril de 2026

Crónica Viernes Santo Soledad.- Identidad, coherencia y rumbo en la Cofradía

La procesión de la Virgen de la Soledad volvió a confirmarse como una de las citas más clásicas, bellas y recogidas de la Semana Santa ferrolana. Su discurrir, marcado por la sobriedad y el silencio, ofreció momentos de gran intensidad, especialmente en aquellos puntos donde el acompañamiento musical alcanzó un nivel destacado. Según testimonios de quienes presenciaron su paso por la calle Magdalena, la interpretación de la banda de Cedeira rozó un nivel sobresaliente, fruto —como debe ser— de una planificación previa consensuada entre la cofradía y los músicos. Este tipo de coordinación, aún poco habitual en Ferrol, demuestra que cuando se cuidan los detalles, el resultado se eleva notablemente.

En líneas generales, la procesión dejó sensaciones positivas, evidenciando un pequeño pero significativo avance de la cofradía, que poco a poco parece ir consolidando su crecimiento, aún con un número reducido de hermanos. Sin embargo, no faltaron aspectos que invitan a la reflexión.

Uno de los elementos que quiero comentar es el trono de la Magdalena, que ha recuperado parte de su configuración original tras las intervenciones de años anteriores, en las que se retiraron piezas para adaptarlas a otro paso efímero. Aunque se han restituido muchos de esos elementos, la incorporación de detalles en dorado altera en cierta medida su estética tradicional. Además, la abundancia de flor y colorido resulta excesiva para una procesión de carácter íntimo y sobrio, donde quizá una mayor contención contribuiría a reforzar su identidad.

Precisamente la identidad es uno de los puntos clave del debate actual dentro de la cofradía. El escudo, definido claramente en los estatutos como una cruz latina con cartela y sudario, cruzada por lanza y caña, y coronada por la faz de Cristo, constituye un símbolo esencial. Si bien su rediseño, obra del escultor Jesús Cepeda, y su aplicación práctica en distintos elementos —como capuces o medallas— parece no haber logrado un consenso pleno entre los hermanos. Esta situación, unida a casos como el del capuz de los portadores del Cristo de la Buena Muerte, aún sin una definición clara, genera cierta sensación de falta de coherencia estética.

A ello se suman otros detalles que rompen con la uniformidad tradicional, como la diversidad de hachones y faroles entre tercios, cuando históricamente la hermandad había apostado por la armonía visual como una de sus señas de identidad. También el intento de imprimir un carácter más marcial al tercio de la Soledad resultó poco natural, alejándose del recogimiento que siempre ha caracterizado su caminar.

En otras procesiones de este Cofradía (me olvidé de comentarlo en su día) no menos llamativa fue la presencia de penitentes descalzos y con el rostro descubierto. Aunque la penitencia es una expresión profundamente personal, este tipo de manifestaciones suscita debate, especialmente en una tradición donde el anonimato ha sido siempre un valor fundamental.

En definitiva, la cofradía ha mostrado signos evidentes de mejora y evolución, algo que merece ser reconocido. No obstante, el momento actual parece propicio para una reflexión conjunta: encontrar el equilibrio entre renovación y tradición será clave para preservar la esencia que durante años ha definido a la hermandad, evitando que los cambios, por bienintencionados que sean, diluyan su identidad.

La Hermandad me ha parecido que también este año estrenó dos estandartes. Uno para el tercio de San Pedro y otro para el de la Magdalena.

Otro año más, lo que menos me gusta es que se invite a otras Cofradías a la procesión, como siempre rompiendo la estética propia. Y lo de los acólitos de otro colectivo está bien un año, pero tampoco encaja para nada en el estilo de la Hermandad. Son pequeños detalles que desde dentro de la procesión seguro que la Hermandad no los percibe, pero que desde fuera te saltan a la vista y te hacen "daño". 







FOTO: IGNACIO DEL MORAL "INAXETE"


Crónica Sábado Santo.- La jornada empieza a estancarse

La procesión del Sábado Santo volvió a dejar una sensación agridulce. Por un lado, se mantiene ese sello tan característico de la Cofradía de las Angustias: sobriedad, recogimiento y una estética que, cuando todo encaja, resulta verdaderamente sobrecogedora. Sin embargo, año tras año se percibe una tendencia preocupante: la pérdida progresiva de cofrades y músicos está empezando a afectar de forma evidente al conjunto.

Uno de los puntos fuertes históricos de esta cofradía ha sido siempre la uniformidad y el buen hacer de sus tercios. Pero cuando el número de integrantes disminuye, el resultado se resiente. Los tramos se estiran de manera antinatural para cubrir el recorrido, rompiendo la armonía que antes los definía. Es un problema estructural que ya no se puede disimular.

En el inicio de la procesión, no solo el sábado, sino en todas las procesiones de las Angustias, surge una cuestión llamativa: los faroles de suelo que custodian a la cruz de guía son portados alzados, algo que desvirtúa completamente su función y estética. Son detalles que, aunque puedan parecer menores, dicen mucho del cuidado (o descuido) en la puesta en escena.

También resulta difícil entender ciertas afirmaciones sobre el patrimonio, como la supuesta datación de la cruz sudario en el siglo XVIII, un dato que, sin una base clara, genera más que dudas. No entiendo quien se inventó esa aberración que va camino de convertirse en verdad de tanto repetirse cada año. En las publicaciones oficiales figuran tonterías como esta, y sin embargo, otras imágenes aparecen año tras año sin datar. 

En el apartado positivo, la Virgen lució espléndida.

Tampoco se entiende la disposición de la capilla musical, que en lugar de situarse inmediatamente delante del paso de la Virgen —como es habitual y más coherente— marchaba delante del último tercio previo al paso. Esta ubicación rompe la lógica del acompañamiento musical y resta fuerza al conjunto, generando una sensación extraña en el discurrir de la procesión.

El cambio de vestidor por fallecimiento del anterior, se ha resuelto con solvencia por parte de la nuevas responsables. La imagen, vestida de luto, recupera una línea más sobria y acertada, alejándose de propuestas anteriores (a la gallega) menos convincentes. En el cómputo general del arte de vestir en las Angustias hay mucho camino que recorrer, con muchas imágenes (Virgen Desamparados y Virgen de la Luz, especialmente), que necesitan un cambio radical en su forma de vestir y en la forma como van vestidas. En resumir, es justo reconocer el esfuerzo y el resultado.

Volviendo al paso de la Virgen, en líneas generales, cumple, aunque el exorno floral no termina de convencerme del todo en cuanto a tonalidad. Más preocupante es el tema de la iluminación: Los hachones, que forman parte esencial de la identidad del paso, permanecen apagados la mayor parte del recorrido. Cuesta entender por qué no se destina a una persona a su mantenimiento durante la procesión.

Otro aspecto que sigue lastrando el conjunto es el uso de focos directos sobre los rostros de las imágenes. Lejos de realzarlas, generan un efecto artificial que rompe la atmósfera y desvirtúa la expresión.

En cuanto al porte del trono, la retirada de ruedas es un paso adelante, pero insuficiente sin una cuadrilla trabajada. Falta ensayo, falta coordinación y, sobre todo, falta estabilidad en el grupo. El resultado es un paso irregular, con desequilibrios constantes que restan solemnidad. Este tipo de mejoras requieren planificación a largo plazo, no soluciones improvisadas.

Más allá de lo puramente estético, el problema de fondo es evidente: la cofradía está estancada. La falta de renovación, la escasa captación de nuevos miembros y la gestión cerrada están pasando factura. No se puede pretender llenar filas o reforzar una banda semanas antes de la Semana Santa. El trabajo debe ser continuo.

Una cofradía no puede limitarse a existir una semana al año. Necesita vida, actividad, identidad. Los cofrades —especialmente los más jóvenes— buscan sentirse parte de algo dinámico, en evolución. Y aquí es donde esta corporación tiene una asignatura pendiente importante.

La banda, por su parte, atraviesa un momento delicado. Y cuando hay personas dispuestas a sumar, a aportar, a ayudar, no se pueden cerrar puertas como ya hizo en alguna ocasión por cuestiones internas o de jerarquía. A veces, avanzar implica saber dar un paso a un lado. Y al igual que ocurre con los directivos de la Hermandad, ocurre con los de la banda. Tantos años ahí crea una sensación de que el juguete es de uno. Nada mas lejos de la realidad. 

No todo es negativo: actos como la recaudación en la arqueta siguen siendo un ejemplo de organización y consolidación. Demuestran que, cuando se trabaja bien, los resultados llegan.

Pero el mensaje final es claro: hace falta abrir la cofradía, renovar ideas y apostar por el futuro. El patrimonio es excelente, el barrio tiene identidad y la base existe. Lo que falta es impulso. Porque si no hay evolución y renovación, lo que hoy es tradición mañana corre el riesgo de convertirse en inercia.

Y la inercia, en una cofradía, es el primer paso hacia la desaparición. Y las Angustias, con la pérdida constante de cofrades se acerca a un acantilado peligroso. 

FOTOS PROPIEDAD IGNACIO DEL MORAL "INAXETE"








Dolores recauda poco más de cuatro mil euros con las flores

La Cofradía de Dolores informa que esta Semana Santa ha recaudado poco más de cuatro mil euros (4011,34), tras las donaciones recibidas con motivo de las flores que adornaron los pasos en la pasada Semana Santa. Una cantidad importante que será donada a la Cocina Económica, aunque muy por debajo de lo que podría ser si el evento fuera organizado y comunicado en condiciones para hacer partícipe sobre todo al público en general, y ahí sí estaría la gran diferencia. En todo caso buena cantidad. 



Carta del presidente de la Junta de Cofradías

Todo maravilloso. Autocrítica cero. Dos cartas, dos clones. 



Para los espabilados

Para los que todo lo saben y me dicen que Cristo Rey (Cristo Socorro, Cristo Redentor o Cristo Misericordia, que fue todas las advocaciones que tomó durante estos años), siempre salió de blanco. Aquí tenéis la prueba de que no. Salió muchos años de diferentes colores antes de la “fenomenal” idea que tuvieron de ponerle blanco a un Cristo Muerto. El blanco pureza en Semansa Santa suele estar vinculado a la Virgen. Ese color blanco si se suele vincular a pasos de Cristo, pero en su versión de Resucitado. 

Y por cierto el que va portando el Cristo delante de todo en el banzo diestro es quien suscribe. Y ya llovió. 

Ah y por cierto, que se me olvidaba. Fui dos años mayordomo de ese paso. Entre otros de Dolores como muy bien sabéis. Por tanto ml cariño le tengo a una imagen que no tiene la culpa de que cuatro de ese tercio tengan el ego desproporcionado y por culpa de esos cuatro van a  perjudicar al tercio al completo. Las cosas por su nombre. Y el grupo de fieles ese que lleva dos telediarios y ya parecen que lo han inventado todo.




Carta Presidente Cofradia de Dolores. Resumen: Todo maravilloso y cero autocrítica






jueves, 9 de abril de 2026

Ferrol se prepara para el nacimiento de una nueva banda de cornetas y tambores de marcado acento andaluz

Ferrol podría estar a las puertas de vivir un movimiento musical de gran calado en su Semana Santa. Según ha podido saber El Martillo, un grupo de músicos veteranos de la ciudad se encuentra ya dando forma a un ambicioso proyecto que apunta directamente a la Semana Santa de 2027.

La iniciativa gira en torno a la creación de una banda de cornetas y tambores (CC y TT) que nace con una base firme: componentes con amplia trayectoria, muchos de ellos con años de experiencia en distintas formaciones e incluso algunos en activo actualmente que se han interesado por este nuevo proyecto. Un núcleo sólido que busca garantizar desde el inicio seriedad, nivel musical y continuidad.

El estilo no deja lugar a dudas. La nueva formación apostará por un sonido claramente andaluz, siguiendo la línea marcada por referentes como la Banda de Cornetas y Tambores Santísimo Cristo de las Tres Caídas, una de las formaciones más influyentes del panorama cofrade. Un sello que, poco a poco, ha ido ganando terreno también en el norte peninsular.

En cuanto al repertorio, las primeras informaciones apuntan a una clara inclinación por marchas de este corte, buscando ese equilibrio entre fuerza, carácter y emoción que define a este estilo tan reconocible.

Pero no solo la música será protagonista. También se trabaja en una imagen corporativa definida, con una uniformidad que podría recordar a experiencias pasadas, aunque con un planteamiento mucho más estructurado y con vocación de permanencia en el tiempo.

Tras varias semanas de gestación en la sombra, el proyecto entra ahora en una fase decisiva. Concluida la Semana Santa, los impulsores intensifican los trabajos para perfilar todos los detalles y comenzar en breve a dar pasos visibles: organización interna, captación de músicos y primeros ensayos.

El horizonte está claro: llegar con garantías a la Semana Santa de 2027 y hacerse un hueco en una ciudad como Ferrol en donde no es fácil entrar en las nóminas de unas Cofradías que cada vez apuestan más por la continuidad de las formaciones con las que suelen contar.

Una nueva formación, un nuevo sonido y una apuesta decidida que podría marcar un antes y un después en el panorama musical cofrade ferrolano. Habrá que seguir muy de cerca este proyecto, porque todo apunta a que dará mucho que hablar.




La AM Virden del Carmen vuelve a los ensayos y abre el cupo a nuevos componentes

 


Alguien me puede explicar esta tontería de ese cofrade

De verdad en una procesión sobria como se entiende que es la procesión de la Soledad se puede permitir este espectáculo tan bochornoso. Esto lo único que ha causado es risa entre los asistentes, en una procesión en donde precisamente debe prevalecer lo contrario. A ver si quien corresponda es capaz de limar estas cosas que forman parte ya de tiempo pretéritos. 


Artículo de opinión por Juan Galego: "Dolores necesita una ruptura para volver a ser lo que fue"

Llevo años diciendo lo mismo, y el tiempo, una vez más, me ha dado la razón.

Desde que este blog comenzó en 2008, he opinado, me he equivocado muchas veces y también he acertado en otras tantas. Pero hay una idea que he defendido con firmeza desde el primer día: mezclar estructuras ajenas dentro de una cofradía nunca funciona. Y lo que ocurrió con la incorporación del tercio de Cristo Rey no fue una excepción, fue el ejemplo perfecto.

Lo dije entonces y lo repito ahora: fue un error garrafal.

Una cofradía no se construye con retales. Una cofradía tiene identidad, historia y una forma de hacer las cosas que no puede diluirse en experimentos. Introducir un tercio ajeno, con otra procedencia, otra mentalidad y otra manera de entender la vida cofrade, solo podía traer lo que estamos viendo hoy: conflictos, tensiones y una convivencia imposible.

Porque ese es el verdadero problema: aquí nadie quiere adaptarse.
Y cuando no hay adaptación, lo que hay es choque.

No voy a entrar en quién tiene la culpa en las tensiones actuales. No me interesa. El fondo es mucho más importante: el modelo está roto.

Y lo que hemos visto este año, con la participación de Cristo Rey en procesiones ajenas, disfrazada bajo diferentes nombres, no es más que la confirmación de ese fracaso. Se le puede llamar como se quiera, pero la realidad es evidente: se han saltado las normas de la cofradía a la que pertenecen.

Eso, sencillamente, no es aceptable.

Si formas parte de una cofradía, estás sujeto a sus reglas. Si no te gustan, hay una salida muy clara: marcharte. Pero lo que no se puede hacer es quedarse dentro y actuar como si estuvieras fuera.

Por eso lo digo sin rodeos: esta unión está agotada.

Y cuanto antes se rompa, mejor para todos.

Cristo Rey tiene base suficiente para caminar por su cuenta: colegio, juventud, estructura, recursos. Si creen en su proyecto, que lo desarrollen de forma independiente, siguiendo los pasos necesarios. Porque una cofradía no se improvisa, se construye con tiempo, con normas y con responsabilidad.

Ahora bien, también lo tengo claro: separarse no será gratis.

Porque fuera de una estructura consolidada como Dolores, la realidad es otra. Menos salidas, menos presencia, menos oportunidades. Y eso, especialmente para los más jóvenes, puede marcar la diferencia. No es lo mismo salir varios días que uno solo. Y ahí es donde pueden venir los verdaderos problemas internos para Cristo Rey si finalmente se rompe la unión, como parece que acabará rompiendo.

Pero incluso con ese coste, la separación sigue siendo la mejor opción.

Porque lo que hay ahora es insostenible.

Y aquí es donde quiero ser especialmente claro: el problema de fondo no es solo Cristo Rey. El problema es mucho más profundo. El verdadero cáncer de la cofradía de Dolores es su modelo organizativo.

Demasiados tercios.
Demasiados intereses.
Demasiados reinos de taifas.

Y una junta de gobierno incapaz de ejercer un control real.

Así no hay quien gobierne nada.

Se podrá maquillar la situación durante un tiempo, dependiendo de quién esté al frente, pero el problema estructural seguirá ahí. Y tarde o temprano, volverá a explotar.

Por eso creo que ha llegado el momento de dejarse de parches y afrontar la realidad con valentía.

Dolores necesita un cambio drástico.

No pequeños ajustes. No soluciones temporales. No equilibrios imposibles.

Necesita una refundación.

Una ruptura clara con el modelo actual. Separar lo que nunca debió mezclarse. Recuperar una identidad única y coherente. Volver a ser una sola cofradía, con una sola dirección y un solo criterio.

Y todo lo demás, que camine por su cuenta.

Compartiendo espacio si hace falta, pero no estructura, no gobierno, no identidad.

Porque lo que tenemos ahora no es una cofradía.

Es un monstruo ingobernable.

Y mientras no se entienda eso, mientras no haya voluntad real de cambiarlo, seguiremos exactamente igual: con conflictos, con tensiones y con un deterioro constante que, poco a poco, irá pasando factura.

Yo lo tengo claro.

O hay una ruptura valiente…
o no habrá solución.

Dolores tiene que ser Dolores. Y lo que se ha ido incorporando progresivamente a lo largo de los años se pueden ir formando como Cofradías independientes, pudiendo incluso compartir en algún caso sede canónica. 

Sé que para las generaciones más jóvenes puede resultar muy chocante, porque han nacido con esto. Pero así, esto está mas cerca de la disolución que de la consolidación.

Pero como le dije a un buen amigo en 2008. Esto así, no tiene solución. Desde dicha afirmación vamos camino de los 20 años, y seguimos en el mismo punto, con los mismo problemas y en el mismo estancamiento organizativo y de identidad. 

Con todo los respetos. Dolores tiene dos Titulares; Cristo de la Misericordia y Virgen de Dolores. Y cuando un integrante mira más por la Esperanza, Armagura... Es que tenemos un problema serio.

Para los que me estáis preguntando por mensaje que es para mi Dolores. Para mi Dolores, hablando de imágenes y tercios (antes Cofradías) es todo lo que ha venido de la unión de las Cofradías del Cristo de la Misericordia y la Virgen de Dolores:

Cristo de la Misericordia

Virgen de Dolores

Nazareno 

Verónica 

Piedad 

San Juan

Oración en el Huerto

Jesús de la Columna

Todo lo demás es posterior. Y ahí es donde tiene que empezar la ruptura y el camino por separado en diferentes Cofradías. 

Creo firmemente que tiene que volver todo al sitio. Así vamos camino de la disolución. Podrá ser antes o después. Pues así vamos muy mal



Artículo de opinión por Juan Galego: "Solidaridad mal entendida: cuando la Cofradía falla a los suyos"

Hay debates que se alargan más de lo que deberían, y el de las flores es uno de ellos. No por su importancia, sino por cómo se ha gestionado. Y aquí no hay matices que valgan: cuando algo se hace mal desde la base, todo lo que viene después es ruido, malestar y una sensación general de injusticia que se podría haber evitado.

Hablo con conocimiento de causa. He trabajado durante años en entidades sociales, gestionando, coordinando y participando en procesos de donación. Sé perfectamente lo que significa pedir colaboración, lo que implica apelar a la solidaridad y, sobre todo, lo que hay que hacer para que una iniciativa así funcione. Y hay una palabra clave que aquí ha vuelto a fallar: comunicación.

La Cofradía de Dolores ha vuelto a tropezar en lo mismo. Notas internas, mensajes entre tercios, información fragmentada… todo muy de puertas para dentro. Pero cuando se plantea una acción que afecta a toda la cofradía —y potencialmente al público general—, no basta con comunicados internos. Hace falta claridad, transparencia y, sobre todo, apertura.

Porque la pregunta es evidente: ¿quién tiene que ser solidario aquí? Tal y como se ha planteado, parece que únicamente los cofrades y los portadores. Y no, eso no es solidaridad, eso es cargar la responsabilidad siempre sobre los mismos. Sobre quienes ya están pagando una cuota, sobre quienes ya participan activamente, sobre quienes sostienen la cofradía desde dentro.

¿De verdad alguien se ha parado a pensar que puede haber cofrades o portadores que no estén en condiciones de pagar esas flores? ¿Que la solidaridad también puede ser necesaria dentro, no solo hacia fuera? Es una reflexión básica que, una vez más, parece que nadie ha hecho.

Si se quiere organizar una iniciativa solidaria, hay que hacerlo bien. Y ejemplos hay. La Cofradía de las Angustias lleva años demostrando cómo se hacen estas cosas: comunicación clara, publicidad suficiente, condiciones bien explicadas y un planteamiento que no genera dudas ni agravios. No es tan difícil: basta con mirar, aprender y aplicar. Y sobre todo, mantener todos los años las mismas reglas de "juego".

Aquí, en cambio, seguimos con el modelo de “cada tercio por su lado”, como si la cofradía no fuera una sola. Y ese es otro problema de fondo: la falta de unidad. No pueden existir reinos de taifas dentro de una misma organización. No puede haber mensajes distintos según quién los reciba. Tiene que haber un único criterio, una única comunicación y una única forma de hacer las cosas.

Y luego está la cuestión de fondo, la que más molesta: la equiparación injusta. No se puede tratar igual a un cofrade o a un portador —que forman parte de la cofradía, que aportan económicamente y que participan activamente— que a alguien que viene de fuera. No es elitismo, es sentido común.

Lo mínimo exigible sería reconocer esa implicación con algún tipo de prioridad o beneficio básico. Por ejemplo, que puedan disponer de un par de flores sin coste. A partir de ahí, quien quiera colaborar más, que lo haga. Porque la solidaridad, por definición, es voluntaria, no impuesta ni disfrazada de obligación.

Lo que no se puede hacer es diseñar una iniciativa mal comunicada, mal planteada y que, encima, recae siempre sobre los mismos. Así no se construye comunidad, así se genera desgaste.

Y lo peor de todo es que no estamos ante un problema nuevo. Es un error repetido. Y cuando los errores se repiten, ya no son fallos: son una forma de hacer las cosas que alguien debería empezar a cuestionar seriamente.

¿De verdad la Cofradía quiere hacer acción social a costa de sus asociados o solo con ellos en un momento tan mediático como es Ferrol la Semana Santa?, ¿no tendría más éxito el hacer un comunicado de prensa, una nota en los conductos oficiales de la Cofradía o en las propias retransmisiones televisivas de sus procesiones, con tiempo suficiente y repitiéndolo las veces que sea necesario explicando a la ciudadanía la forma de poder adquirir un flor de uno de los pasos y de paso colaborar con esa iniciativa solidaria? Después a lo largo del año ya hay otras acciones sociales que digamos son más exclusivamente para los que componen la Cofradía. Pero en un momento tan mediático, en el que el público en general está enganchado y muchos "mueren" por llevarse una flor de los tronos, y no somos capaces de captar la atención y las donaciones de este público dispuesto. Vuelve a fallar la comunicación. Como veis la comunicación es la clave de todo, y en esta y resto de Cofradías en la mayor parte de las situaciones brilla por su ausencia. Si no sois capaces de hacer desde la Junta de Gobierno esta simple lectura, lo siento mucho, pero no sé que hacéis dirigiendo una entidad en la que uno de sus pilares es la caridad y la solidaridad. 

De verdad es tan difícil la planificación. La comunicación. A mi lo que realmente me parece es que la Cofradía de Dolores, con el tirón que tiene, ha vuelto a perder una oportunidad de oro de conseguir una gran recaudación para una acción solidaria, y todo por inacción, dejadez o un desconocimiento alarmante de sus dirigentes.