Ferrol vivió este Jueves Santo una de sus citas más emblemáticas con la salida procesional de la Cofradía de las Angustias, una hermandad que, año tras año, se mantiene fiel a una línea estética y organizativa prácticamente inalterable dentro de la Semana Santa de Ferrol.
La procesión volvió a destacar por la seriedad y el rigor de su cortejo. Los cofrades mostraron un alto nivel de uniformidad, orden y cuidado en las distancias, consolidando una de las señas de identidad más reconocibles de la hermandad. La homogeneidad en el uso de hachones reforzó una estampa sobria y clásica.
En Ferrol seguimos cometiendo el error de invitar a otros tercios de otras Cofradías, que rompen con la estética de la procesión y la cofradía en la calle. En esta ocasión el Ecce Homo de la Orden Tercera. Siempre lo digo y me repetiré una vez más. Estas cosas se tienen que hacer en momentos especiales, no siempre. Si se quiere invitar a una Cofradía se invita y esta acude con una representación de cuatro o cinco personas, con el bacalao o bandera de la Cofradía como representación y así no se rompe la estampa de la procesión ni la imagen de la cofradía en la calle. Aunque tengo claro que estas invitaciones se deben al escaso número de cofrades que hay en uno y otro lado y que de esta manera se disimula un poco.
En el apartado de los pasos, el exorno floral volvió a situarse entre los aspectos más destacados de la jornada. Tanto el trono del Nazareno como el del Cristo de la Agonía presentaron composiciones florales muy cuidadas, aportando vistosidad y equilibrio. También fue bien el del Yacente, y ya algo excesivo para mi gusto el de la Virgen.
No obstante, persisten algunas cuestiones que continúan generando debate en el ámbito cofrade local. Entre ellas, las intervenciones realizadas en determinadas imágenes titulares, especialmente en en este caso en el Cristo de la Agonía hace ya algún tiempo, y más recientemente la del Yacente. En esta procesión y con tanta luz que brindó la tarde de Jueves Santo se vieron de lleno las carencias. En el caso del Cristo de la Agonía, su expresión, tanto facial como corporal, que se ha perdido en gran parte. A la imagen no le han dejado ni una mínima capa de pátina. Es una imagen totalmente plana. Y en el Yacente, aunque menos vistoso por su posición horizontal y algo elevado, se le notaban los brochazos en el cuerpo y pierna de la desastrosa intervención realizada hace poco tiempo. Más rigor por favor y menos mirar el bolsillo en este tipo de intervenciones.
Asimismo, en lo referente a la imagen de la Virgen de las Angustias, se apreció una leve mejoría en su presentación respecto a años anteriores, aunque todavía se señalan aspectos susceptibles de perfeccionamiento, como la correcta disposición del manto para favorecer la visión de perfil, considerada esencial en la estética de las dolorosas. Además su corona no iba bien sujeta, lo que podría deteriorar el resto, pues la corona en muchos casos sirve como ajuste para el resto de vestimenta.
En el acompañamiento musical, la jornada dejó sensaciones dispares. Mientras algunas formaciones ofrecieron un nivel sólido, preocupa la reducción de efectivos en la banda propia de la cofradía, una situación que se espera pueda revertirse en futuras ediciones.
El público respondió de manera notable, favorecido además por las buenas condiciones meteorológicas, llenando las calles y acompañando con respeto el discurrir de la procesión.
Con todo, la Cofradía de las Angustias volvió a ofrecer una procesión reconocible y coherente con su identidad histórica. Sin embargo, queremos apuntar a la necesidad de abordar ciertas mejoras, especialmente en aspectos como la iluminación de los pasos, donde el uso de luz eléctrica sigue generando controversia frente a alternativas más tradicionales como la cera o la cera líquida. Lo bien que van los cofrades con luz natural y lo mal que van los pasos con luz eléctrica.
Por otro lado, espero que la Cofradía trabaje durante el año en la búsqueda de cofrades y organice actividades para beneficiar la llegada de estis. No se puede estar sentado todo el año, y a dos meses de Semana Santa publicar todos los días en las redes sociales que se necesitan cofrades. Eso hay que promoverlo todo el año, y luego preparar y enseñar a los nuevos cofrades lo que es una Cofradía y en que van a participar, y no esperar a última hora a que lleguen todos en masa, sin saber ni a donde van ni en donde van a participar y para que. Esto no es un club de amigos. Es algo más serio.




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