En breve:

Contacto: elmartillodejuangalego@yahoo.es

El Martillo.- Diario de los Cofrades

DOMINGO DE RAMOS 2027 (21 al 28 MARZO)

jueves, 30 de abril de 2026

Artículo de opinión por Juan Galego: Disfrazar no es vestir: una llamada al sentido común en el cuidado de nuestras imágenes

Vamos con un clásico que desgraciadamente no acabamos de resolver. Ni en Dolores, ni en muchas otras Cofradías. 

Lo digo sin rodeos, porque a estas alturas ya no caben paños calientes: lo que se está haciendo con algunas imágenes no es vestirlas, es disfrazarlas. Y no, no es lo mismo. Cada vez que llega un cambio de tiempo litúrgico parece abrirse un concurso improvisado de ocurrencias donde todo vale, donde se tiran de remiendos, de piezas sueltas, de soluciones rápidas que lo único que consiguen es desvirtuar por completo la identidad de la imagen.

A mí, personalmente, me duele verlo. Porque detrás de cada imagen hay una historia, una devoción y una personalidad propia que no puede ni debe alterarse a base de experimentos. Vestir una imagen no es “probar a ver qué tal queda”, ni adaptar cuatro telas sin criterio. Vestir una imagen exige conocimiento, respeto y, sobre todo, medios.

Y aquí está la clave de todo: el ajuar.

Si una cofradía quiere adaptar sus imágenes a los distintos tiempos litúrgicos o incluso a épocas del año concretas, lo primero que tiene que hacer es asumir una responsabilidad básica: dotarlas de un ajuar propio y adecuado. No hace falta que sea suntuoso ni bordado en oro. Basta con que sea digno, coherente y pensado específicamente para cada imagen y cada momento. Lo que no se puede hacer es improvisar constantemente, reutilizar piezas sin sentido y terminar creando un resultado que roza lo grotesco.

Porque cuando no hay ajuar, lo que hay es parche. Y cuando hay parche, lo que hay es disfraz.

Curiosamente, en Semana Santa esto no ocurre —o al menos no con la misma intensidad—. ¿Por qué? Muy sencillo: porque para ese momento sí existe un ajuar consolidado, trabajado durante años, acorde a la imagen y a su función procesional. Ahí todo encaja, todo tiene sentido. No es casualidad, es planificación.

Entonces, ¿por qué fuera de ese contexto se permite todo? ¿Por qué se acepta lo que claramente no está a la altura?

No se trata de prohibir cambios ni de cerrar la puerta a nuevas iniciativas. Se trata de hacer las cosas bien. De entender que antes de vestir hay que invertir, que antes de innovar hay que construir una base sólida. Que no todo vale en nombre de la creatividad.

Así que menos inventos y más responsabilidad. Si de verdad se quiere vestir a las imágenes conforme a los tiempos litúrgicos o a cualquier otro criterio, el camino es claro: primero, ajuar. Después, criterio. Y solo entonces, vestir.

Todo lo demás sobra.

Y a algunos cofrades los tenemos que enviar a un cursillo, porque muchos después de tantos años siguen en el mismo sitio atascados y tampoco evolucionan. Esto no va de bonito o de feo. Hay gente que ve a una imagen y siempre está bonita o está fea. Y esto no va de eso de bonito o feo. Esto va de devoción y de si la imagen va acorde a esa devoción, a su identidad y a lo que representa. Cada imagen tiene una función y debe de ir acorde a ella, a lo que representa. Los colores y la forma de vestir es por algo. No todo vale. Si una imagen no va acorde a lo que representa o se representa en cada momento de una forma improvisada y sin criterio como en el caso que nos ocupa, no va bonita ni fea. Va mal. Va mal. Muy mal. Así de sencillo. Porque lo del Nazareno de Dolores como lo han puesto es para meter en la "cárcel" al autor de tal desvarío, y el presidente y resto de la Junta, detrás. Y de la virgen de Dolores mejor no hablamos porque llueve sobre mojado. Es una detrás de otra. Y la Junta como suelen decir como argumento  "que no hay otro, que vamos hacer". Pues no hagáis nada, seguir mirando para otro lado. Que es lo que lleváis haciendo en este particular desde que habéis llegado.



No hay comentarios: