¿Por qué en El Martillo criticamos más de lo que aplaudimos? ¿Por qué hablamos tantas veces de lo que está mal y no de lo que está bien?
La respuesta es sencilla y siempre ha sido la misma.
El Martillo nació precisamente para eso: para señalar aquello que, a nuestro juicio, no se está haciendo bien y que creemos que debería corregirse. No por atacar, sino por mejorar.
Para alabarse, felicitarse y repetir lo maravilloso que es todo —como si nunca hubiera errores— ya existen las redes oficiales de las cofradías y muchas páginas dedicadas al copia y pega.
Nuestra función es distinta.
No estamos aquí para hacer propaganda, sino para ofrecer una visión crítica cuando creemos que es necesario.
Ahora sí… ¿se entiende mejor?
El que quiera peloteo y regocijo se ha equivocado de sitio.

2 comentarios:
Dicen que es de bien nacido ser agradecido. Y en este caso muchos ferrolanos deberíamos empezar por darte las gracias a ti, Juan.
Gracias por mantener un espacio donde la gente pueda hablar con libertad. Porque, visto lo visto, dentro de ciertas estructuras de la Semana Santa de Ferrol, la libertad de opinión parece molestar bastante.
En la última Asamblea de la Cofradía de Dolores una cofrade lanzó una pregunta que dejó a muchos mirando al suelo:
“¿Pero en serio nadie va a decir nada? ¿Nadie va a protestar por lo que está pasando? Luego seguiréis protestando en cafeterías y en blogs…”
Y tenía toda la razón.
Pero claro… no es tan fácil hablar cuando sabes perfectamente cómo funciona todo esto. Cuando las votaciones se hacen a mano alzada, dejando en evidencia a cualquiera que no siga la corriente. Cuando sabes que, si levantas la voz, automáticamente pasas a formar parte de la lista negra de los de siempre. Y cuando tienes claro que, si no piensas como ellos, te retiran el saludo, te señalan y te convierten en el problema.
Ese es el ambiente que algunos han conseguido imponer.
Mientras tanto, los “carguitos” no pierden ocasión para criticar tu blog, desacreditar lo que se publica en él y hablar de lo mucho que les molesta. Lo curioso es que están mucho más pendientes de cada línea que escribes que de cumplir con su obligación de informar y rendir cuentas a los cofrades.
Porque lo cierto es que las preguntas se acumulan… y las respuestas brillan por su ausencia.
¿Ha llegado el manto restaurado de la Dolorosa o no?
¿Por qué aparece ahora una túnica azul para el Cautivo?
¿Y qué pasa con el palio de la Virgen de la Esperanza, por el que tantos cofrades llevan años ahorrando con ilusión mientras el proyecto sigue eternamente parado?
Silencio.
Eso sí, cuando lo que se propone viene de los cuatro de siempre, entonces no hay problema alguno: mantolines, túnicas a pares y de todos los colores, un cordón de 1.900 € para una imagen que ni tercio tiene, y un misterio que cada año crece más y más para una imagen secundaria.
Para unas cosas no hay dinero, ni explicaciones, ni prisa.
Para otras, todo se resuelve en tiempo récord.
Por eso tu blog molesta tanto. Porque rompe el silencio cómodo que algunos prefieren mantener. Porque aquí se dicen cosas que muchos piensan pero que pocos se atreven a pronunciar en voz alta.
Así que, por todo esto y mucho más, gracias Juan. Gracias por aguantar las malas caras, los comentarios por detrás, los recaditos a tus jefes y hasta las amenazas que algunos han tenido la poca vergüenza de lanzar.
No serás cofrade en tu ciudad, pero haces mucho más por defender la Semana Sants de Ferrol que muchos de los que presumen de medalla, cargo y foto.
Muchas gracias por tus palabras. Su peaje he pagado y sigo pagando. Y sí, ojalá la gente hablara e hiciera más en los lugares donde tiene que hacerlo y no en bares y cafeterías como comentas. Mejor nos iban a ir las cosas. O gente que me dice, tienes que decir, tienes que comentar.... Y yo les digo, se lo dijeras tu en vez de decirmelo a mi, igual iban mejor las cosas, pero la gente se esconde. Soy consciente de que muchas veces también me equivoco, pero prefiero equivocarme mil veces y no mirar para otro lado cuando veo cosas que no tienen que ser.
Invito a la gente a ser valiente
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