En breve:

Exposición Semana Santa (De Viernes de Dolores a Domingo de Resurrección / Calle Real nº140 / De 11:00 a 14:00 y 17:00 a 21:00)........Vía Crucis Mercedario (Lunes 30 MAR / 18:00 h. / Capilla Merced)..........Misa Crismal (Martes 31 MAR/ 11:00 h. / San Julián)..........Súbida al Paso Virgen de los Cautivos (Miércoles 1 ABR / 00:00 h. / Capilla Merced).........Entrega Medallas Oro Cofradía de Dolores (Jueves 2 ABR / 19:15 h. / Concello Ferrol)..........Acto del Desenclavo (Viernes 3 ABR / 18:00 h. / Atrio San Julián)...........Recogida de la Limosna Refugio Pardo de Atín (Sábado 4 ABR / hasta las 20:00 / Santuario de las Angustias).........Contacto: elmartillodejuangalego@yahoo.es

El Martillo.- Diario de los Cofrades

DOMINGO DE RAMOS 2026
DOMINGO DE RAMOS 2027 (21 al 28 MARZO)
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viernes, 27 de marzo de 2026

La periodista "JEFA"

Hoy os quiero hablar una vez más de una persona que representa a la empresa contratada por la Junta de Cofradías para llevar sus redes y su gabinete de prensa. Resulta cuanto menos contradictorio que una persona dedicada al ámbito periodístico adopte actitudes que van en contra de otros medios de comunicación. Porque cuando se descalifica a un medio de comunicación de la ciudad, cuando se habla desde el prejuicio en lugar de desde la información, lo que se deteriora no es solo la imagen de un medio concreto, sino la credibilidad del propio oficio.

Calificar a un medio de comunicación como “radio fantasma” sin tener el más mínimo conocimiento de su trayectoria, su trabajo o su equipo humano no es solo una falta de respeto: es una muestra de ligereza impropia de quien debería manejar la información con rigor. Más aún cuando esa valoración parece responder a cuestiones personales y no profesionales.

Pero este no es un hecho aislado. Ya el pasado año se vivió un episodio igualmente cuestionable, cuando se intentó negar una acreditación de prensa a un fotógrafo cuya trayectoria habla por sí sola. Un profesional que ha colaborado de forma desinteresada y constante con la Semana Santa, aportando valor y visibilidad. Vetar a alguien así no solo es injusto, sino que demuestra una preocupante desconexión con la realidad del propio evento que se pretende representar.

La autocrítica es una herramienta imprescindible en cualquier profesión, y el periodismo no es una excepción. Antes de señalar hacia fuera, conviene mirar hacia dentro. Antes de cuestionar el trabajo ajeno, es necesario garantizar la calidad del propio. Y bueno, mejor me callo. 

Porque al final, esto no va de egos ni de disputas personales. Va de responsabilidad, y, sobre todo, de estar a la altura del lugar que se ocupa. Y eso, en cualquier ámbito —pero especialmente en el de la comunicación—, no debería ser negociable. Las rencillas personales, son eso, y es bueno separarlas de lo profesional. Yo hablo en mi blog bajo mi responsabilidad, pero no se puede ni hacer ni adoptar actitudes cuando se está representando a un entidad. 




domingo, 22 de marzo de 2026

Artículo de opinión por Juan Galego: “Y que vamos a hacer si no hay otro?

En Ferrol pasa el tiempo, se suceden los cultos, las Cuaresmas, las Semanas Santas, los triduos, quinarios, viacrucis y procesiones extraordinarias… y hay un problema que no solo persiste, sino que parece agravarse: la forma de vestir las sagradas imágenes.

Pero no nos engañemos. El problema ya no es únicamente que, en la mayoría de los casos, las imágenes estén mal vestidas —que lo están—. El problema de fondo es mucho más serio: no existe ningún criterio. Ninguno. Cero.

Hoy una imagen aparece de una forma, mañana de otra completamente distinta, pasado mañana con un planteamiento que no tiene absolutamente nada que ver con el anterior. No hay coherencia, no hay continuidad, no hay una línea estética reconocible. Y así es imposible construir nada. Porque vestir una imagen no es colocar telas: es definir su identidad visual, su carácter, su forma de presentarse ante los fieles.

Y eso, en Ferrol, se ha perdido.

Hubo un tiempo —no tan lejano— en el que las imágenes eran perfectamente reconocibles a distancia. No hacía falta ver el rostro: bastaba una silueta, un tocado, una caída de mantilla para saber qué Dolorosa se acercaba. Cada una tenía su sello. Su personalidad. Su forma de estar vestida. Había diferencias, sí, pero dentro de un lenguaje común, coherente y cuidado.

Hoy, en cambio, asistimos a un desfile de ocurrencias.

Porque eso es lo que hay: ocurrencias. Cambios constantes sin base, sin estudio, sin respeto por una estética consolidada… o peor aún, sin intención siquiera de crearla. Se pretende innovar sin haber construido antes una impronta. Se quiere sorprender sin haber enseñado primero a reconocer.

Y así no funciona esto.

La innovación, en el arte de vestir imágenes, no puede ser el punto de partida. Es el punto de llegada. Primero se define un estilo. Se consolida. Se fija en la retina colectiva. Y solo entonces, poco a poco, con criterio y conocimiento, se introducen matices, variaciones, evoluciones. Lo que está ocurriendo en Ferrol es justo lo contrario: una improvisación permanente disfrazada de innovación.

Pero hay algo aún más grave que todo esto.

Y es que se sabe.

Se sabe que se está haciendo mal. Se comenta en privado. Se reconoce en círculos internos. Y, sin embargo, no se actúa. Se mira hacia otro lado. Se acepta. Se tolera. Bajo el argumento —tan pobre como preocupante— de que “no hay otra persona”.

¿De verdad ese es el nivel?

¿De verdad una hermandad puede permitirse justificar un trabajo deficiente en algo tan esencial como la imagen de sus titulares porque “no hay relevo”? Si no lo hay, se busca. Si no aparece, se forma. Pero lo que no se puede hacer es perpetuar lo mediocre por comodidad o dejadez.

Porque vestir una imagen no es un detalle menor. Es, probablemente, uno de los aspectos más visibles, más identitarios y más sensibles de una cofradía. Es lo que ve todo el mundo. Es lo que queda en la memoria. Es lo que construye devoción… o la debilita.

Y aquí entramos en otro fallo estructural: la ausencia total de formación.

Se llenan las agendas de charlas, mesas redondas y actividades formativas de todo tipo, pero se ignora algo fundamental: vestir una imagen también es formación. Y de las más importantes. Requiere conocimientos de iconografía, de tejidos, de proporciones, de historia, de estilo… y, sobre todo, de respeto.

Sin embargo, no se invierte en ello. No se crean equipos. No se forma a jóvenes. No se trae a profesionales que enseñen. No se genera cantera. Y así, las hermandades quedan a merced de que una o dos personas… hagan lo que hagan. Hagan lo que quieren. Como ahora.

Y ese es el resultado que vemos hoy.

Imágenes sin identidad. Sin continuidad. Sin sello. Sin personalidad definida. Imágenes que cambian constantemente, pero no evolucionan. Que se transforman, pero no mejoran. Que sorprenden, sí… pero para mal.

Ferrol no puede permitirse esto.

No puede permitirse que uno de los pilares estéticos de su Semana Santa dependa del capricho, de la improvisación o del lucimiento personal de nadie. No puede seguir aceptando lo inaceptable por falta de iniciativa.

Porque esto, sencillamente, no es digno del patrimonio devocional que se tiene entre manos.

Y alguien, de una vez, tendrá que ponerle freno.

todo esto se suma una realidad igual de preocupante: la precariedad generalizada entre cofradías. Cada una parece más débil que la anterior. Algunas viven instaladas en una autocomplacencia difícil de justificar, creyéndose referentes en un contexto donde, en realidad, el nivel global es alarmantemente bajo. Otras atraviesan etapas recientes especialmente pobres, dejando más dudas que certezas sobre su rumbo inmediato. Y hay también casos donde, directamente, se sobrevive con lo justo: con un ajuar limitado y sin los medios necesarios, lo que hace imposible aspirar a resultados de calidad. Pero incluso en esos contextos, la falta de recursos no puede servir como excusa permanente para la falta de criterio.

Porque la pregunta de fondo sigue siendo la misma: ¿de verdad se quiere seguir por este camino? ¿De verdad se prefiere mantener este modelo antes que apostar por la formación seria y estructurada de vestidores? Es incomprensible que, en lugar de invertir en crear equipos preparados, en enseñar, en aprender y en dignificar este oficio, se siga dependiendo de personas que, amparadas en su supuesta condición de imprescindibles, actúan sin control y sin dirección. Mientras no se afronte ese problema de raíz —formando a gente y estableciendo criterios claros— todo lo demás seguirá siendo lo que ya es: improvisación, dependencia y un deterioro constante de la imagen pública de las hermandades.


Ver a la Virgen de Dolores de esta guisa el día de su Septenario es lo más triste y lamentable que podemos sentir y ver los devotos. Y que lo sigan permitiendo es para que a la Junta de Gobierno entera se le caiga la cara de vergüenza. De verdad vais a presentar el manto restaurado con la Virgen de lamentable. Si es así no hay palabras. 

miércoles, 11 de marzo de 2026

Artículo de Opinión por Juan Galego: " Una Junta de Cofradías sin rumbo"

La Semana Santa es, para muchas ciudades, uno de los momentos más importantes del año. No solo desde el punto de vista religioso, sino también cultural, patrimonial y social. Requiere planificación, sensibilidad, respeto por la tradición y, sobre todo, una gestión capaz de mejorar lo que ya existe. Por desgracia, la sensación que se está instalando en los últimos tiempos es justo la contraria: en lugar de avanzar, vamos hacia atrás.

La llegada de la nueva junta de cofradías generó, en su momento, ciertas expectativas. Muchos pensaban que podría traer nuevas ideas a pesar de ser realmente continuista, una forma diferente de hacer las cosas, o al menos la voluntad de corregir errores que ya se arrastraban desde hace años. Sin embargo, lo que estamos viendo es preocupante: no solo no se corrigen los fallos del pasado, sino que algunos aspectos parecen haberse deteriorado todavía más.

Un ejemplo claro es la falta de difusión de actos fundamentales. Que el pregón de la Semana Santa no se retransmita resulta difícil de entender en pleno siglo XXI. Hoy en día la comunicación es esencial para cualquier evento que aspire a tener alcance y relevancia. La retransmisión de actos no solo acerca la celebración a quienes no pueden asistir, sino que también proyecta la imagen de la ciudad y de su Semana Santa. Si además se confirma que tampoco se retransmitirán la presentación de la revista y el procesionario, la sensación de retroceso será aún mayor.

A esto se suma una programación musical que genera desconcierto. En plena Cuaresma. En plena preparación de la Semana Santa, cuando la música procesional debería ocupar un lugar central, aparecen en actos cofrades coros y rondallas que, sin desmerecer su valor musical, no responden al contexto ni al momento. La música cofrade tiene su espacio, su significado y su tiempo en el calendario. Sustituirla por otras propuestas en estas fechas transmite la impresión de que se está perdiendo el sentido de lo que se organiza.

Lo más preocupante no es solo lo que se hace, sino la sensación de falta de rumbo. No se perciben ideas nuevas, ni proyectos ilusionantes, ni una estrategia clara para mejorar la Semana Santa. En cambio, se percibe rutina, acomodamiento y una gestión que parece conformarse con salir del paso.

Las tradiciones necesitan cuidarse, pero también renovarse con inteligencia. Mantener lo valioso, corregir lo que no funciona y abrir la puerta a mejoras es la única manera de garantizar que una celebración siga teniendo vida y relevancia. Cuando falta esa ambición, lo que queda es una estructura que simplemente gestiona la inercia.

Y eso, para una Semana Santa con historia, con patrimonio y con potencial, es una oportunidad perdida. Porque lo verdaderamente preocupante no es equivocarse, sino no tener la voluntad de cambiar cuando las cosas claramente no funcionan.



viernes, 6 de marzo de 2026

Artículo de Opinión por Juan Galego: “Copiar mal también es una tradición en Ferrol”

El otro día, por motivos de trabajo, no pude acudir ni a la procesión de la festividad del Cristo Redentor ni al viacrucis de las cofradías. Pero que uno no esté presente no significa que no pueda ver lo ocurrido. Hoy en día las imágenes y los vídeos circulan con facilidad, y para quienes seguimos con interés el mundo cofrade es casi inevitable acabar revisándolo todo después. Y, sinceramente, lo que vi no me sorprendió demasiado. En Ferrol hemos avanzado mucho en muchas cosas, es cierto, pero seguimos tropezando con el mismo problema de siempre: cada vez copiamos más. Y lo que es peor, la mayoría de las veces copiamos mal, pues solo miramos el envoltorio y nos olvidamos del contexto.

Lo primero que resulta difícil de entender es cómo en una procesión que celebraba nada menos que los cien años de la hechura de la imagen del Cristo Redentor se decide sacarlo en el “columpio”— en lugar de hacerlo en su paso. No tiene sentido. Ese Cristo luce, y mucho, en su paso. Está concebido para eso, para procesionar con la dignidad y la presencia que le da su conjunto completo. Empeñarse en cambiarlo de una cruz a otra, en montarlo y desmontarlo continuamente, además de restarle presencia, termina siendo un riesgo innecesario para la propia imagen. Al final, con tanto cambio, acabarán dañándolo. Y entonces vendrán los lamentos. Ese Cristo no fue concebido para ir en el “columpio”, sino que que se lo pregunten a la Soledad que se cargaron uno “jugando” al Cristo de Mena.

Pero más allá de la cuestión estética o patrimonial, lo que cuesta comprender es la falta de ambición. Una efeméride de cien años no debería resolverse simplemente con una procesión. En muchas ciudades, un aniversario de este tipo da pie a meses de actos: cultos especiales, conferencias, exposiciones, publicaciones, encuentros… una programación que vaya construyendo poco a poco el camino hasta el día grande. Aquí, en cambio, parece que todo se soluciona con sacar la imagen a la calle una tarde y dar el asunto por cerrado. Es una forma muy pobre de entender una conmemoración que podría haber sido mucho más significativa. Y no hablo en particular de la última, pues el criterio es siempre el mismo. Misa y procesión.

Y si lo anterior resulta discutible, el apartado musical termina de completar el desconcierto. En una procesión de carácter festivo, de celebración, se opta por una “capilla musical”. Las capillas musicales tienen su lugar, y su lugar es claro: procesiones de silencio, actos fúnebres, pasos de recogimiento. Su repertorio está pensado precisamente para ese clima. Utilizarla en una procesión que pretende ser alegre y conmemorativa es, sencillamente, incoherente.

Lo curioso es que, al mismo tiempo, en el viacrucis de las cofradías —un acto penitencial, íntimo, sobrio por naturaleza— aparece una agrupación musical. Es decir, justo lo contrario de lo que tendría lógica. Donde encajaría perfectamente esa “capilla musical”, o incluso el silencio, y se coloca una formación de carácter procesional. Y donde se celebraba una festividad se opta por una música de tono fúnebre.

Ante estas decisiones uno no puede evitar hacerse la pregunta: ¿quién piensa estas cosas? ¿Dónde está el criterio? Porque el problema no es innovar ni probar cosas distintas. El problema es la falta de coherencia.

Ferrol tiene una Semana Santa con historia, con personalidad y con potencial. Pero a veces parece empeñada en caer en el peor de los vicios: copiar modelos de otros sitios sin entenderlos y aplicarlos sin ningún sentido. Copiar no es malo si se hace bien. Copiar mal, en cambio, acaba convirtiéndose en un espectáculo de contradicciones.

Y lo preocupante es que, a fuerza de repetir estos desajustes, terminamos normalizándolos. Como si todo diera igual.

Quizá ha llegado el momento de que alguien se siente a pensar las cosas con un poco más de criterio. Porque las procesiones no son solo sacar una imagen a la calle: son un conjunto donde cada elemento —la imagen, el paso, la música, el sentido del acto— debe encajar. Cuando eso ocurre, todo funciona. Cuando no, lo único que queda es la sensación de que seguimos haciendo lo de siempre: copiar sin ton ni son. Y, para colmo, copiar mal.



martes, 3 de marzo de 2026

Artículo de Opinión Juan Galego: "Semana Santa de Ferrol: cuando la dejadez se convierte en tradición"

A menos de un mes para el Domingo de Ramos, la Semana Santa de Ferrol vuelve a exhibir, sin rubor, uno de sus problemas más crónicos: la incapacidad de organizarse con un mínimo de seriedad. No hablamos de imprevistos ni de ajustes de última hora. Hablamos de algo mucho más grave: desorden estructural, falta de responsabilidad y una preocupante cultura del “todo vale”.

La situación es tan absurda como indignante. A estas alturas, los horarios y recorridos de las procesiones no solo no están claros, sino que las propias fuentes oficiales resultan poco fiables. La Junta de Cofradías publica datos que luego las propias cofradías desmienten. Cada llamada corrige a la anterior. Cada consulta genera más dudas. Y mientras tanto, el ciudadano —y también el visitante— queda atrapado en un laberinto de versiones contradictorias.

Pero lo verdaderamente escandaloso no es el error puntual, sino su reiteración año tras año. Aquí no se aprende. Aquí no se corrige. Aquí se repite.

Las páginas web de muchas cofradías son un reflejo perfecto de esta dejadez: contenidos desactualizados, referencias a años anteriores, recorridos que ya no existen y, en algunos casos, un abandono que roza lo esperpéntico. Hay hermandades que ni siquiera han sido capaces de corregir información errónea del año pasado. Otras, directamente, parecen haber desaparecido del siglo XXI.

Y en medio de todo esto, el procesionario oficial. Ese documento que debería ser la guía fiable de la Semana Santa y que, sin embargo, se ha convertido en un símbolo del despropósito. Se entrega en diciembre, cuando todavía no hay nada cerrado. Se imprime sabiendo que está mal. Se reparte sabiendo que no sirve. Y se justifica su inutilidad con un código QR que remite a una información digital que, en muchos casos, tampoco es fiable.

Es difícil encontrar un ejemplo más claro de desprecio por el sentido común.

Porque aquí ya no se trata solo de mala organización. Se trata de algo más serio: el uso irresponsable de recursos públicos. El procesionario y otros materiales se imprimen con apoyo institucional. Es decir, con dinero de todos. Y aun así, se acepta con normalidad que ese dinero financie un producto defectuoso desde su origen. ¿La excusa? Que “sale gratis”. No, no sale gratis. Lo paga la ciudadanía. Y lo paga para recibir algo que no cumple su función.

Este problema tiene nombres y apellidos: falta de exigencia, ausencia de liderazgo y una alarmante tolerancia hacia la mediocridad. Nadie asume responsabilidades. Nadie rinde cuentas. Y lo más preocupante: nadie parece tener prisa por cambiar nada.

Mientras tanto, se sigue presumiendo de una Semana Santa de interés turístico internacional. Se repite el título como un mantra, como si fuera un escudo que todo lo justifica. Pero los reconocimientos no son eternos ni incondicionales. Se sostienen con trabajo, con rigor y con profesionalidad. Exactamente lo que aquí brilla por su ausencia en muchas áreas de trabajo como en la que nos ocupa.

Lo más sangrante es que el problema no es técnico ni económico. Es, simple y llanamente, una cuestión de actitud. De tomarse en serio lo que se hace. De respetar a quien participa y a quien observa. De entender que la tradición no puede ser una coartada para la incompetencia.

Porque cuando ni siquiera los propios ferrolanos tienen claro a qué hora sale una procesión o por dónde pasa, el problema ya no es de imagen. Es de credibilidad.

Y la credibilidad, a diferencia de los procesionarios mal impresos, no se puede rehacer cada año como si nada hubiera pasado.




Artículo opinión Juan Galego: “Lo que estuvo silenciado más de 30 años resurge y solo con el movimiento de una pieza”

 Siempre he defendido que los mandatos en las cofradías deben tener límites claros y, sobre todo, cumplirse. Cinco, diez años como máximo. No más. No es una cuestión personal, sino de salud institucional. Las cofradías, como cualquier otra organización, necesitan renovación, aire nuevo y equilibrio. Cuando eso no ocurre, el riesgo es evidente: el poder deja de ser un servicio y empieza a parecerse demasiado a una propiedad.

El caso de la cofradía de la Soledad es, para mí, paradigmático. Su ex hermano mayor, José Evia, ha estado más de treinta años al frente. Treinta años. Una cifra que, por sí sola, ya debería hacernos reflexionar. Pero lo más preocupante no es solo la duración, sino el hecho de que existiendo estatutos que fijan límites, estos no se hayan cumplido. 

Siempre he sido muy crítico con su gestión, y lo sigo siendo. No creo que su etapa haya sido acertada. Al contrario: tengo la firme convicción de que recibió una cofradía mejor de la que ha dejado. Mucho mejor. El deterioro patrimonial es evidente. El patrimonio antiguo no solo no se ha cuidado como debía, sino que en algunos casos se encuentra deteriorado o incluso perdido. Y en cuanto al patrimonio nuevo, salvo contadas excepciones, las decisiones no han estado a la altura.

Pero hay un hecho especialmente simbólico que resume muchas cosas: la desaparición de la banda juvenil de granaderos. Nada más llegar, una de sus decisiones fue eliminar uno de los emblemas más representativos de la cofradía. No era solo una banda; era identidad, tradición, cantera, memoria viva y sobre todo, labor social. Y lo más llamativo no es únicamente que se eliminara, sino el silencio posterior.

Durante más de treinta años, nadie planteó su recuperación. Nadie impulsó un homenaje. Nadie abrió siquiera el debate. Absolutamente nada.

Y entonces ocurre algo que no deja de ser, cuanto menos, significativo: bastan unos meses tras su salida para que, en la primera Cuaresma y Semana Santa sin él, la nueva etapa impulse un acto de homenaje a la figura del granadero. De repente, lo que durante décadas no existió, ahora sí tiene cabida.

La pregunta es inevitable: ¿por qué ahora sí y antes no?

Cada uno sacará sus conclusiones. Pero cuesta no pensar que había decisiones que no se cuestionaban, temas que no se tocaban y una forma de gobernar que, aunque quizás no fuera intencionadamente autoritaria, sí generaba un entorno donde ciertas iniciativas simplemente no tenían espacio.

Porque ese es el verdadero problema de los mandatos excesivamente largos: no hace falta imponer para condicionar. Con el tiempo, la cofradia se adapta a una única forma de hacer las cosas, y todo lo demás desaparece.

Por eso sigo defendiendo lo mismo que siempre: limitar los mandatos no es un capricho, es una necesidad. No se trata de ir contra nadie, sino de proteger a la propia cofradía. De evitar que se confunda liderazgo con permanencia, gestión con propiedad y tradición con inmovilismo. Y esto lo extiendo a cualquier cargo dentro de una Hermandad.

Porque cuando una etapa se prolonga demasiado, el daño no siempre se ve de inmediato. A veces se manifiesta años después, cuando alguien, por fin, abre una puerta que llevaba demasiado tiempo cerrada.


Foto: Desconozco la propiedad. 





miércoles, 18 de febrero de 2026

Artículo Opinión Juan Galego: Todo muy bonito pero… lo más importante….. ¿Cuando pasarán las Cofradías por delante del Santísimo en la Catedral? ¿Para cuándo las Estaciones de Penitencia?

Hoy quiero volver sobre un tema que ya he tratado en otras ocasiones en el blog y que en su momento suscitó un notable interés entre los cofrades: la Estación de Penitencia. Algo aparentemente sencillo, pero absolutamente esencial. De hecho, es el núcleo y la verdadera razón de ser de toda procesión.

La Estación de Penitencia tiene como finalidad acudir a la Catedral para rendir honores al Santísimo Sacramento, pasar ante Él, realizar la reverencia correspondiente y dedicar unos momentos a la oración. Ese gesto, que puede parecer simbólico, es en realidad el sentido profundo de nuestra salida procesional. No se trata únicamente de recorrer las calles ni de cuidar la estética o la organización externa; se trata de culminar el acto en presencia del Señor.

Y es precisamente eso lo que echo en falta en Ferrol.


En los últimos años estamos viendo cómo se introducen novedades en nuestras procesiones. Este año, por ejemplo, se ha incorporado el tramo silencioso, una iniciativa que personalmente aplaudo. Este tipo de propuestas enriquecen la vivencia y demuestran que las cofradías reflexionan y trabajan por mejorar. También se desarrollan otras actividades que, sin duda, aportan valor.

Pero no debemos olvidar lo fundamental. Todo puede evolucionar, todo puede adaptarse, pero la Estación de Penitencia es básica. Es el corazón de la procesión y no debería perder su centralidad.

Desde algunos ámbitos de la Semana Santa ferrolana se han señalado supuestos inconvenientes para que las cofradías acudan a la Catedral a realizar Estación de Penitencia ante el Santísimo: que los pasos entren en San Julián, que pasen por delante del altar, que los cofrades hagan la reverencia correspondiente. Sin embargo, estas objeciones admiten soluciones razonables.

Si se considera problemático el acceso al interior del templo, podrían estudiarse fórmulas alternativas, como realizar el saludo o la reverencia desde el atrio de San Julián, sin necesidad de entrar físicamente en la iglesia. Lo verdaderamente importante es mantener el sentido penitencial, aunque se adapte la forma.

También se ha argumentado que la entrada de las cofradías podría interrumpir los oficios diarios. Pero sabemos que en la mayor parte de España las procesiones realizan Estación de Penitencia en sus catedrales sin que ello suponga conflicto alguno. Con el debido silencio y respeto, los pasos y los hermanos pasan ante el Santísimo y la liturgia continúa con normalidad. No es algo excepcional ni imposible de gestionar; es, de hecho, habitual en muchas ciudades.

En Ferrol podría hacerse exactamente lo mismo, con organización y voluntad.

Además, esta propuesta podría abrir nuevas oportunidades. El tramo comprendido entre el atrio de la Catedral y la calle de la Iglesia, hasta que las cofradías enfilen hacia Magdalena o hacia la vía correspondiente, podría convertirse en una pequeña carrera oficial. La instalación de algunas gradas o sillas no solo ordenaría el paso de las procesiones, sino que podría generar un ingreso económico adicional para las cofradías. Hablamos, en cualquier caso, de un tramo reducido, que no supondría un grave entorpecimiento del tráfico rodado durante la semana, especialmente una vez finalizadas las obras y plenamente operativa la carretera de Circunvalación.

En este contexto, resulta inevitable mirar hacia la Junta General de Cofradías y Hermandades de la Semana Santa de Ferrol. 

Desgraciadamente, su papel en la actualidad parece residual. Su labor se centra fundamentalmente en repartir recursos económicos y en organizar actividades ya consolidadas como el pregón, la revista, el procesionario y algunos actos menores. Todo ello es necesario, sí, pero no suficiente. No se percibe una evolución clara ni un impulso decidido hacia nuevos retos. Da la sensación de estancamiento.

Y, sin embargo, la Junta debería ser el órgano competente e idóneo para liderar una propuesta como esta. Debería capitanear el diálogo entre hermandades, negociar con la diócesis, estudiar posibilidades y buscar fórmulas viables. Porque si algo es esencial en nuestra Semana Santa es alcanzar el sentido pleno de la Estación de Penitencia 

Es importante que los cofrades llamemos a las cosas por su nombre. Lo que actualmente se hace en Ferrol es salir en procesión, procesionar por las calles. Pero no se realiza Estación de Penitencia en su sentido litúrgico y tradicional. El día que entremos en la Catedral para visitar al Santísimo, rezar ante Él y hacer la correspondiente reverencia, ese día podremos hablar con propiedad de ello. Mientras tanto, por mucho que nos pese, en Ferrol solo procesionamos.

 Y esta reflexión no pretende ser una crítica destructiva, sino una invitación a pensar en el futuro. Si creemos de verdad en el sentido espiritual de nuestras hermandades, este asunto no puede seguir posponiéndose indefinidamente. Es básico, es esencial y forma parte de la identidad misma de una Semana Santa que aspire a crecer no solo en estética o participación, sino también en profundidad religiosa.

Por ello, quiero abrir un debate. Os invito a participar, a aportar vuestra opinión y vuestras propuestas. ¿Qué fórmulas podrían estudiarse? ¿Cómo debería plantearse este asunto? ¿Qué pasos habría que dar para que, en algún momento, pueda llevarse a cabo?


Os leo!



domingo, 8 de febrero de 2026

Artículo de Opinión por Juan Galego: El Santo Entierro cumple de forma "cobarde" su sueño de décadas

Lo ocurrido este fin de semana puede que marque un antes y un después en uno de los episodios más escabrosos de la Semana Santa de Ferrol. Las relaciones entre la Cofradía del Santo Entierro y de Dolores, siempre estuvieron al límite y pendiendo de un hilo. Y todo, y lo digo claramente aunque a muchos les parezca mal o no lo quieran reconocer, por la actitud egoísta y cobarde de algunas personas de las que rigen la Cofradía del Santo Entierro. Siempre se han dedicado a poner zancadillas e inconvenientes cuando lo más noble y lo más valiente era no invitar a Dolores a su procesión y explicar los motivos (que vuestro sueño o deseo es salir solos) y dejarse de tanto paripé barato y tanta pamplina. Y no lo digo por este año, lo digo por tantos año ya con esta tontería. Y no digo que los de Dolores fueran unos santos todos estos años, que también han tenido lo suyo.

Tengo claro que cada Cofradía puede y debe funcionar de manera autónoma. Pero también tengo claro que ante todo hay que ser personas y tener respeto con las personas y resto de Cofradías, y en este caso también con los cofrades. La Cofradía del Santo Entierro, o más bien los que rigen esta Cofradía desde hace años, se han encontrado con una Hermandad, que por sus características organiza la llamada procesión oficial de la Semana Santa. Una procesión que a lo largo de las últimas décadas, algunos miembros de esa Hermandad se han ido encargando de quitarle los pedazos que la componían, poco a poco, hasta dejarla moribunda. Este año ha llegado la estocada final. Si en Miramar lo permiten, que esa es otra. No canten victoria. 

Repito que cada uno es libre de hacer en su "casa" lo que considere oportuno, pero hay que dar la cara. No se puede buscar tu idea de Cofradía pisoteando a los demás. Después de cargarse ya hace muchísimos años a todas las Cofradías de la procesión del Santo Entierro. A dicha Hermandad solo le quedaba quitarse del medio a lo que quedaba en ella de la Cofradías de Dolores. Recuerdo cuando era niño y voy camino de los 55, en dicha procesión participaban todas las Cofradías de la ciudad. Era una procesión larga y vistosa, y vecinos de esta comarca y muchas otras, bajaban en masa todos los años para disfrutar de la misma. Poco a poco el Santo Entierro, fue quitando elementos de la procesión. Primero tercios, quedando tercios titulares solamente. Después se fueron cayendo los tercios titulares del resto de Cofradías, hasta quedar la de Dolores con sus dos tercios titulares, mas San Juan y los dos pasos, el del propio San Juan y la Virgen de Dolores. Y es que estas dos imágenes junto a la urna y el Yacente del Santo Entierro, forman la estampa ORIGINAL de las últimas décadas en la procesión del Santo Entierro. Pues nada, nos la cargamos. 

Pero el Santo Entierro es de todos conocido, que tienen sus planes de Cofradía desde hace tiempo, que es salir solos como Cofradía, llegar a procesionar con su propia Dolorosa, digamos el Rosario Doloroso, como tantas veces os he contado aquí, y recuperar el Desenclavo, que es en lo que ha estado trabajando la Hermandad en estos últimos años. Claro que no contaban con que el Cristo finalmente tiene que ser sustituido, y están realizando una inversión importante para uno nuevo que parece difícil que esté para este año, pero si llegaría en breve. Algo que ha trastocado un poco los planes, pues los planes siempre han sido ir a comprar la Dolorosa y su correspondiente paso procesional, que en los primeros años serían unas modestas andas. 

En estas últimas décadas, la Cofradía del Santo Entierro ha estado mareando la perdiz y provocando constantes capítulos de enfrentamientos con Dolores con motivo de la procesión del Santo Entierro y lo que debe salir y lo que no y como deben de ir y como no. Eso sí, yo invito y tu pagas. Es decir el Santo Entierro invita a su casa, pero el invitado paga la cena (la banda).  La mayoría de los años, ya sin el resto de Cofradías, la lógica invitaba a que fuera San Juan primero, a continuación el Yacente y luego la Virgen, como ha salido toda la vida de Dios. Pero ya desde hace muchos años, en otro arrebato de provocación del Santo Entierro y también de una clara declaración de intenciones, estos separaron la procesión para que fueran las Cofradías separadas. Inconcebiblemente abriendo el cortejo el Santo Entierro, si  un orden lógico en las imágenes, como se suele hacer en todos lados, y a continuación Dolores con sus tercios y pasos. Para rizar el rizo, el Santo Entierro en lugar de velar por el buen desarrollo de la procesión, solo veló por el buen desarrollo de la parte del Santo Entierro, imponiendo siempre un ritmo en el andar del cortejo, difícil de seguir debido a la diferencia de tamaño de los tronos de Dolores con respeto al "pasito" del Yacente del Santo Entierro. Lo del "pasito" va por las dimensiones, que ya van a salir los más delicados diciendo que le falto al respeto al Yacente.

Ya en tiempos de Tito Casares, por culpa de este tipo de tonterías, rompió relaciones con el Santo Entierro, pero este, les tenía preparada una gran sorpresa que no vieron venir. Sacó con la Cofradía de Dolores y a la misma hora una segunda procesión del Santo Entierro con su Yacente y varios pasos y que creo un desconcierto importante en el público que no sabía para donde tirar, claro que lo de Dolores armaba mucho más y fue un éxito. Luego por los motivos que fueran, todo volvió al rego. 

Me pregunto. No sería más fácil que la Cofradía del Santo Entierro comunicara directamente y sin rodeos desde un principio, sus intenciones. Sus deseos de salir solos. Lo que todo el mundo sabe, pero lo que nunca se atrevieron a afrontar en primera persona. Un Santo Entierro que siempre se escondió en sus intenciones creando el caos y provocando ciclones, supongo que con el fin, que por fin han conseguido este fin de semana. Que fuera de alguna manera la Cofradía de Dolores la que de el paso y decida no acudir y declinando la invitación al entender que Dolores es UNA Cofradía y no varias, "o vamos todos o no va nadie". El Santo Entierro solo invitó al tercio de la Virgen y a la imagen, a su procesión, dejando fuera de la misma al otro tercio Titular de Dolores y el tercio de San Juan y su correspondiente imagen. O todos o ninguno dijo Dolores. Pues finalmente será ninguno. Eso nunca se atrevió a hacerlo el Santo Entierro. Estaban en todo el derecho de hacerlo. Pero fueron cobardes. No se atrevieron por el que dirán, pero al fin ha llegado lo que tanto buscaron. Por fin vais a tener la procesión de "aldea" que queréis. Porque con un centenar de cofrades, una urna y un futuro pasito de una Dolorosa al más puro estilo Santo Entierro, es sinónimo de fracaso. Solo hay que ver en los videos año a año la afluencia de público viendo la procesión. Cada vez menos. 

Hermano Mayor ausente en la Asamblea 

Curiosamente el Hermano Mayor del Santo Entierro Antonio Sixto es hermano también de la Cofradía de Dolores y más concretamente del propio tercio de la Virgen. Hubiera sido una buena oportunidad para, de primera mano, explicar in situ a sus hermanos de Dolores, los motivos por los que el Santo Entierro deja de lado en su invitación para la procesión de este año a los tercios del Cristo y San Juan y al propio paso del Evangelista. Hubiera sido de importancia capital su presencia al entenderse con las dos partes, pero desgraciadamente no acudió, como si hizo Fernando Iguacel, presidente de la Junta de Cofradías, que también es hermano de ambas Corporaciones. Evidentemente no se "mojó" con el asunto, pero es cierto que la Junta poco pinta en este "sarao", que es algo que afecta directamente a las Cofradías. 

Aún falta la última palabra

Así todo, yo no cantaría victoria. Me parecería muy raro que el Obispo no tomara parte en el conflicto. Estamos hablando de la procesión oficial de la Semana Santa, como tanto les gusta presumir a los del Santo Entierro, y precisamente por ello, quizás les salga el tiro por la culata. Aquí se está rompiendo con una gran tradición de Ferrol, que aunque en años no lo es tanto, al menos en este registro, si tiene el suficiente peso como para que no esté dicha la última palabra. Yo esperaría, porque me extrañaría muy mucho que el Obispo no tomara cartas en el asunto.

Plan B en Dolores

Ahora Dolores trata de idear un plan b para la procesión de Os Caladiños que sale cada año de San Julián. Una opción sería que tras la procesión del Encuentro de por la mañana la Virgen y San Juan se desviaran hacia San Julián para permanecer en su interior para los Oficios de la tarde y la salida procesional de la noche, y el resto de imágenes, tras el Encuentro, finalizar la procesión en Dolores. Y otra sería haciendo un pequeño traslado por la tarde de las dos imágenes desde Dolores para llevarlas a San Julián y parece que el único momento posible sería cuando la procesión del Santo Entierro esté en la calle y transite por Magdalena hacia la zona del Concello y antes de llegar por Real a la altura de Sánchez Barcaiztegui. Así por un lado no entorpecerían el discurrir del Santo Entierro y por otro lado llegaría a la Concatedral en uno de los pocos momentos que no hay oficios. Yo sinceramente os digo. No haría ninguna de las dos opciones. Del Encuentro me iría para Dolores y saldría de noche de Dolores y haría el mismo recorrido del Jueves, para que los dos Titulares transcurrieran, uno el Jueves y otro el Viernes Santo por las mismas calles. Sería bonito. Y si se pudiera salir algo mas temprano mejor. Pero descafeinar la retira del Encuentro y luego cortar el descanso a los portadores a media tarde y andar con pies de plomo para no "molestar" ni a la procesión del Santo Entierro ni a los Oficios, no vale la pena. Como entrar y salir de casa no hay nada. 






martes, 27 de enero de 2026

Artículo Opinión Iago Vázquez Picallo: "Desde la Soledad de mi casa, me paré a reflexionar un momento"

 y después del día duro de ayer, y la operación de mi padre,de saber que en mi familia no hay que luchar con un solo bicho 🦠 , sino que ahora son dos guerras con batallas muy distintas, de la cabeza quiero sacarme una cosa. Porque uno será que va ya para viejo, pero está cansado de callar y no decir lo que piensa. Y si, esto va dirigido a ti 🫵 , que te crees algo en esta ciudad por ir delante o estar en una junta, a ti que pensaras que pasados dos días de que te echen o lo dejes, porque nada es eterno, te pasará como a mí el día que deje el Carmen, y nadie se acordará más de mi nombre.

Pero solo va haber una diferencia, y es la conciencia, la paz interior y el orgullo de amigos y familia. Tu que te dedicas a hablar mentiras, difamar y dañar la imagen de otros, sé que hoy te das golpes en el pecho, pues un año más lograste que Iago (porque tu odio es a mi, no a una banda) no sale un año más en su Semana Santa, que lograste envenenar a algunos con mentiras y ya tu fin un año más se cumplió y hasta el siguiente. Pero.. que triste, que poco aprecias tu persona, pues cuando utilizas esas armas dice más de ti que de quien ninguneas y humillas, pues la diferencia la dará el tiempo, y tú que vas para 50 te regocijas en una obsesión de dañar en vez de crear. Y ahí me das pena, pues yo disfruto de lo segundo, más nunca te dije nada, bajé la cabeza y seguí entrando en ese local, tiré para delante y busqué en la humillación y la falta de cariño en el trato, el amor en el de arriba, y se hizo más fuerte. Pero ahora… ahora que se va viendo como es cada persona, creo que estoy arto de tu odio, que en la vida la Semana Santa será para ti principio y fin, pero cuando ves la vida de tus padres en juego, cuando la enfermedad peta en la puerta de tu casa, créeme que me importa poco lo que digas, pues si no toco en Ferrol seguiré tocando por España por mucho que me duela, pero yo cada día me voy feliz de saber lo orgullosa que está mi gente de ver que en estos años en vez de preocuparme en dañar, mi obsesión fue hacer feliz, ser mejor persona y sumar. Así lo hice con muchas cofradías de España que ayudé…. si tu mayor logro es lograr que no salgamos aquí, pobre, que vida más vacía, primero porque te importa cero la imagen que das de una persona la cual a ti no te hizo nada, solo por defender a un amigo tuyo, al cual le ganó la partida pero de goleada en estos diez años.

Pero yo también tengo familia, amigos y compañeros, pero parece que a ti lo de respetar no se te da, y luego hablamos de evangelización y fe. Si tenemos dentro de casa nuestro propio Lucifer, ¿que esperamos lograr?. La vida da muchas vueltas, y yo con esto cierro tu etapa, estoy cansado de que se hable del Carmen por cosas que no son la música y lo que hace. Si algún día dando mi opinión pide ofender a alguien, lo siento, pero cuando critico a mis hermandades, lo hago porque las vivo y no hablo de personas, sino de entidades. Que dentro habrá de todo en la casa del señor, y quien no haya criticado, opinado distinto o estado en desacuerdo con cosas, que venga que le daré la mano. Pero no pretendas utilizar términos dictatoriales para dañar, qué opinar es libre mientras no se falte al respeto de las personas. Y menos se hable de su vida privada, pues a mi cada uno en su casa tendrá su guerra particular.

Pero ayer en tantas horas de angustia y dureza que la vida me esta haciendo pasar, me di cuenta lo superfluo que es la Semana Santa, que deja de ser importante nada más la vida te hace ver la realidad de esta. Y me da pena, mucha pena que algunos vean en ella su máximo en la vida… tuve la suerte de estudiar, formarme, y crecer como persona con aciertos y errores, con trabajo y una familia, que a pesar de no ser perfecta es la mejor que tengo, y por ella lo primero ya dentro del seno de una hermandad deberían exigir respeto. Vaya triunfo eh!! “No sale el Carmen en Ferrol”, “ya casi va desaparecer si aguantamos otro año sin que salgan”, “están en las últimas “, “no pueden con nosotros”… olé tu 👏 aplausos 👏 que lograste otro año dañar a Iago, porque un día decidió irse de al lado de quien se aprovechó de todo su trabajo, y sin nada construyó de nuevo gracias a sus compañeros. Olé tu, que dejaste a 60 personas fuera de su Semana Santa, y lo que generas es desapego… tantas bandas con las que me une un gran trato y amistad, me quedo con tantos momentos que intenté sumar para la Semana Santa de mi ciudad, y muchas veces, propuestas que solo llegaba a quien estaba el mando sin más interés que hacerlas, quise sumar por cambiar muchas cosas, como el Llamador del Portador, de darle vida a la Cuaresma con Tu amargura … Nuestra Pasión o posteriormente el Sones Marineros, dar visibilidad a la solidaridad , con el concierto Contigo aprendí o aquellos Sones dedicados a causas más que meritorias. Me sume ciegamente con mi gente a cada propuesta que salía en ferrol aunque fuese a cero euros, pero el Carmen siempre estaba. Y todo eso porque así quiero marcharme de este mundo, el día que venga el Barquero, que conmigo se lleve un mar de recuerdos, de caras de felicidad y de alegría en los que me rodearon. Que gente de mi lado se fue? Pues claro!! Como en todas las familias, se discute, se ven las cosas de mil colores y se enfadan, pero no seré yo quien pretenda dar lecciones ni carnet de persona, pero sí que falta la primera vez que Iago levantará una mano, tuviese un altercado en Ferrol o estuviese envuelto en una pelea con más de 37 años que voy hacer. Si de algo me enorgullece mi vida es de la paz que me rodeo siempre, sin jaleos ni peleas. Con lo que calificarme de mamporrero, o simplemente camorra poco dice de conocerme, porque fui más violento en el futbol que en la calle, y sabes q ué? Al acabar siempre daba la mano, porque eso quedaba dentro del juego. Lo que te contarán, primero verifícalo, luego lee, y sino pregunta… que desde el minuto uno yo y otra persona pusimos a disposición de la Junta de Cofradías una denuncia para aclarar por dónde iban los tiritos. Que mentir sabremos todos, pero las mentiras no son eternas. Y cada vez que tú o alguno habla mal de otro, hoy es una batalla ganada, pero no la guerra, esa guerra que mete a compañeros, amigos y familia. Porque nadie tiene derecho a hablar de mí sin conocerme. Si hice muchas cosas con el Carmen es porque mucha gente luchó desde atrás en mis locuras, muchos se sumaron y no solo músicos para romper muchas barreras a pesar de todo y ahí es donde nace mi pena, pues ayer… mientras pasaba unas horas difíciles, duras y de miedo, notaba cerca el cariño de mis compañeros, de mis músicos, que se preocupan y sufren por mí familia como si fuese suya, pero también te acuerdas que las familias hay enfados y gente se va? Pues ahí también tengo la suerte de que gente que se va de mi lado en los momentos duros se hacen ver, ahí están como uno más, como si el tiempo no pasara, queriendo simplemente decirme: aunque no sé ni qué decir, aquí estoy! Y con eso me voy yo, algo que a lo mejor quien se da por aludido no se va llevar, quien no podrá nunca presumir de ser leal. Si de algo me siento orgulloso es de, pese a mis millones de errores como director, ser PERSONA. Y para mí la muestra fue ayer, mientras tú tendrás que refugiarte en unos pocos, yo al salir de ver a mi padre en reanimación me fui a ENSAYAR, a mi local, y allí viendo sus caras, su ilusión y su amor por esto, me doy cuenta que al fin llegué a donde quería estar, donde hay paz. Cuando mi corazón sabe que por ellos seguiré defendiendo, que por ellos me colgaré a mi espalda la mochila de la culpa y la lucha por la verdad. Que la vida dura una marcha y no nacimos para perder el tiempo insultando a los demás. Hoy puedes ganar en lo material, pero piensa si tienes mi trofeo mas grande, EL TROFEO DE SEGUIR INTENTANDO HACER FELICES A LOS QUE ME RODEAN, A TODOS LOS QUE ME RODEAN EN UN GRUPO. Y el día que as no sea, cogeré mi maleta y me marcharé, pues no hay mayor felicidad que hacer las cosas para hacer felices a los demás.






lunes, 19 de enero de 2026

Artículo de Opinión "Cofrade Ferrolano": "La Cofradía de Dolores no es una comparsa"

La Cofradía de Dolores no es una comparsaporque no nace para entretener, desfilar ni para ser juzgada por aplausos. 


Una Cofradía nace de la fe, se sostiene en la oración y camina con sentido de Iglesia. No sale a la calle para exhibirse, sino para dar testimonio; no se mueve por modas, sino por devoción; no compite, porque su razón de ser no es ganar miradas, sino acompañar a Cristo y a su Madre.


En una comparsa todo termina cuando acaba el desfile. 


En una Cofradía, lo esencial empieza mucho antes y continúa todo el año: en el culto, en la caridad, en la formación, en el cofrade que sufre y es acompañado. El paso no es un escenario, es un altar en movimiento; el hábito no es un disfraz, es signo de compromiso; el silencio, la música o el orden no son estética, son lenguaje de fe.


Cuando una Cofradía olvida esto y actúa como comparsa, pierde su alma. Y cuando lo recuerda, incluso en la sencillez, se convierte en lo que siempre ha sido: una comunidad de cofrades que camina unida, con humildad, poniendo a Dios en el centro y dejando que la calle sea solo el medio, nunca el fin.


Los egos y las actitudes dictatoriales hacen un daño profundo a nuestra Cofradía, porque la alejan de su esencia. Una Cofradía no se construye desde el “yo”, sino desde el “nosotros”; no se gobierna desde la imposición, sino desde el servicio. Cuando alguien antepone su protagonismo personal, la Cofradía deja de ser comunidad y empieza a fracturarse.


El ego busca aplausos, control y reconocimiento. La Cofradía, en cambio, está llamada a la humildad, al diálogo y a la caridad fraterna. Donde manda el ego, desaparece la escucha; donde se impone el miedo, se apaga la participación; y donde se gobierna sin corazón, los cofrades se sienten números, no familia.


El autoritarismo no genera unidad, solo obediencia vacía o silencios forzados.  Los cargos son temporales; la Cofradía permanece. Quien gobierna debe recordar que no es dueño, sino custodio, y que el verdadero liderazgo se demuestra sirviendo, no dominando.


Esta no es la idea de Cofradía que se merecen las nuevas generaciones de Ferrol. No se merecen estructuras cerradas ni liderazgos basados en el ego, el miedo o la imposición. No se merecen una Cofradía donde unos pocos mandan y muchos callan, donde la ilusión se apaga antes de aprender a amar lo que significa ser cofrade.


Las nuevas generaciones merecen una Cofradía viva, abierta y cercana; una Cofradía que enseñe con el ejemplo, que forme en la fe y en los valores, que escuche y acompañe. Merecen descubrir que una Cofradía no es un espacio de poder, sino de servicio; no un lugar para figurar, sino para crecer como personas y como cristianos.


Si lo único que ven es enfrentamiento, protagonismo y autoritarismo, aprenderán a alejarse. Pero si encuentran humildad, fraternidad y verdad, se quedarán. Porque los jóvenes no buscan perfección, buscan coherencia. No buscan discursos vacíos, buscan testimonios reales.


Cuidar una Cofradía es también cuidar su futuro. Y el futuro pasa por mostrar a las nuevas generaciones que ser cofrade significa caminar juntos, con respeto, con ilusión y con fe. Todo lo demás es ruido que antes o después convertirán a nuestra Cofradía en una COMPARSA.


* Si al igual que "cofrade ferrolano" quieres que se publique tu opinión sobre algún asunto, ponte en contacto con nosotros a través de nuestro correo electrónico. Te damos la opción de que en el artículo salga tu nombre o un apodo. Eso sí, internamente ante nosotros debes identificarte con nombre, apellidos y dni".